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LA RATIO

Salía en todas las películas de vaqueros (ahora lo llaman western) de los años 60: un panfleto descolorido titulado Se Busca (wanted), con la cara del facineroso y la recompensa que se pagaba por su captura vivo o muerto. La Agencia Tributaria del siempre funcionando ministro Cristóbal Montoro ha vuelto a alimentar a la concurrencia con un listado de morosos cuyas deudas totales de 15.000 millones equivalen, nada menos, a casi a un tercio del déficit público español. Hay decepción porque hay muchas reposiciones.

Es un derecho de los contribuyentes saber si tienen vecinos que se escaquean de sus obligaciones sociales. Es una opción de estrategia de los gobernantes hacer difusión muy mediática de nombres reconocidos (deportistas, artistas, empresarios o faroleros) con el dudoso efecto del escarmiento público.No hay constancia de que esas campañas mediáticas avergüencen a los citados --más de uno recibirá felicitaciones, incluso-- ni que intimiden a sus semejantes en la elusión fiscal. Si la elaboración y difusión de esas listas escapa de cualquier manipulación política, que ya es desear, que sigan. Aunque también consolaría saber, retocando los carteles de las pelis del Oeste, la lista de deudas cobradas, como indicador de eficacia de los cazarecompensas de hoy, o sea, la Agencia Tributaria.   

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