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Análisis

Una seria amenaza ante la temporada turística

David Garriga

Estamos frente a un terrorismo global que convive ya entre nosotros y que, muy lejos de parar, va a seguir atentando para conseguir sus objetivos

A pocas horas del segundo aniversario de la creación del Daesh (o Estado Islámico) y dos días después del acuerdo entre Turquía e Israel para normalizar sus relaciones, tres terroristas suicidas armados con kalashnikovs han vuelto a sobresaltarnos con un atentado en el aeropuerto Atatürk de Estambul. El modus operandi de este atentado nos recuerda el utilizado por el Daesh en el aeropuerto de Bruselas el mes de marzo, en el que dos personas se inmolaron y acabaron con la vida de decenas de ciudadanos inocentes. Estos terroristas apenas se preocupan en ocultar sus armas a los vigilantes de seguridad o a la policía. Tienen muy claro su objetivo: acceder a espacios públicos repletos de gente inocente con el arma en mano y arremeter contra todo y todos. Morir matando. Una situación que les hace muy peligrosos, ya que son prácticamente imposibles de detener.

Durante los últimos meses, Turquía está siendo objetivo directo de acciones terroristas. No son pocos los atentados perpetrados en ese país desde la aparición del Daesh. Sin ir más lejos, a primeros de año nos sacudían con una matanza en pleno centro de Estambul. La mayoría de las víctimas fueron ciudadanos alemanes. La mala gestión a la hora de tratar el problema del terrorismo yihadista por parte del Gobierno de Erdogan y la desconfianza que este inspira a muchos, que hablan de una connivencia con los grupos radicales de etiología yihadista, han llevado al país a sufrir importantes consecuencias, porque está afectando de una manera directa a un sector clave de su economía como es el turismo.

Un objetivo que no es nuevo

Que el turismo o los espacios turísticos son un objetivo del Estado Islámico no es nada nuevo. En los últimos meses, varios países han estado en su punto de mira. Desde Túnez a Egipto, Turquía y Francia han sido víctimas de esta maniobra, de consecuencias económicas especialmente negativas cuando empieza la temporada turística de verano. No es descabellado pensar que entre los próximos objetivos del Daesh a corto plazo haya destinos vacacionales. Además de esta finalidad, los yihadistas tienen la de crear un estado de miedo e inseguridad permanente en los diferentes países en los que quieren imponer la sharia y, en consecuencia, su califato. El objetivo de sembrar esta incertidumbre entre la población ya aparece explícito en el 2004 en la obra de Abu Bakr al Naji cuandodescribe las diferentes fases por las que tiene que pasar todo grupo terrorista para conseguir instaurar el califato a nivel mundial.

Desgraciadamente, el terrorismo yihadista sigue representando una seria amenaza para las sociedades democráticas, pero no debemos confundir una religión como el islam, que no solo rechaza la violencia entre hombres sino que promueve la paz a todos los niveles, con el terrorismo islamista. Conocer para prevenir la radicalización es una de las mejores armas de construcción masiva que tenemos para poder evitar atentados contra la humanidad. Es importantísimo fomentar esta cultura de seguridad en nuestra sociedad, que, sin alarmas, debe concienciarse de la naturaleza de la amenaza terrorista. Estamos frente a un terrorismo global, un terrorismo que convive ya entre nosotros y que, muy lejos de parar, va a seguir atentando para conseguir sus objetivos.

Detectar y desradicalizar

A día de hoy, la prevención frente a este tipo de terrorismo de etiología yihadista sigue siendo una asignatura pendiente por parte de muchos gobiernos, que hacen oídos sordos a la hora de invertir en programas de detección y desradicalizacion de los jóvenes que se sienten atraídos por el discurso de estos terroristas. Gobiernos que muchas veces son cómplices de no querer ver ni querer enfrentarse a una radicalización que poco a poco y de diferentes maneras va introduciéndose en nuestra sociedad.

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