10 ago 2020

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Análisis

En construcción (avanzada)

Joan Subirats

Esta segunda vuelta no ha trastocado excesivamente los nuevos equilibrios en la izquierda catalana surgidos tras el 20-D. Pero el crecimiento de la abstención no ha tenido el mismo efecto para todos. Eso indica que algunos lograron movilizar más a su electorado potencial que otros. Y probablemente la distribución de los votantes de la CUP ha sido algo distinta a la de diciembre. Pero, al final, no han variado las posiciones ni la distribución de escaños (excepto para el PSC, que pierde otro en su sistemática caída desde el 2008).

En Comú Podem (ECP) reafirma su liderazgo, perdiendo levemente en votos (sobre todo en la conurbación metropolitana) y en porcentaje (solo en la demarcación de Barcelona). El fulgurante e inesperado éxito del 20-D no puede, pues, considerarse como algo coyuntural y fugaz y ese es un logro evidente. Al revés, parece que donde estaba peor en votos, ha mejorado, y es precisamente donde estaba mejor que ha sufrido pequeñas pérdidas. Le tocará ahora, cuando previsiblemente no habrá elecciones en un futuro inmediato, reforzar sus estructuras organizativas y su implantación territorial. Pero lo que parece indudable es que ECP ocupa una posición más central en Catalunya de la que ocupa Unidos Podemos en el resto de España.

Esquerra ha aumentado en votos y porcentaje en toda Catalunya, aunque de forma más pronunciada en Lleida y Girona. A falta de análisis poselectorales sólidos, es probable que ese aumento proceda tanto de CDC (ha perdido votos en todos sitios, pero sobre todo en comarcas) y de una parte de votantes de la CUP (animados por mensajes de personas consideradas referentes). ERC consolida su liderazgo en el espacio independentista y empequeñece las posibilidades de CDC que lamentaba la no reedición de Junts pel Sí.

LA SANGRÍA DEL PSC DESDE EL 2008

El PSC sigue sufriendo la sangría que le viene afectando desde el 2008, aunque ha mantenido el tipo en porcentaje. Pierde un escaño y ello agrava la sensación de desamparo, aunque el mantenimiento del liderazgo en el conjunto de la izquierda por el PSOE pueda hacer más llevadera esa situación de pasar en Catalunya de ser la tradicional fuerza hegemónica en las generales, a quedar terceros en votos y cuartos en escaños.

En los próximos meses, el escenario de la izquierda en Catalunya seguirá reajustándose. Podem deberá elegir dirección, el PSC tiene congreso en octubre, los comunes han de construir el sujeto político y organizativo que les acabe consolidando y ello obliga a replantear la situación de CSQEP en el Parlament. ERC seguirá atentamente qué ocurre en la CUP y sus debates internos ante la cuestión de confianza de Puigdemont. Es un mapa aún en construcción, pero en una fase avanzada y que poco tiene que ver con el de antes del 2008. Entre 1982 y el 2008, la suma de PSC y CDC en las generales nunca bajó del 60% de los votos. Desde entonces no ha hecho sino bajar, hasta el 30% de hoy. El espacio del PSC ha quedado reducido a una tercera parte, y lo han ocupado ECP y ERC. Más izquierda, más soberanismo.