CARTA A LOS CANDIDATOS

No nos tomen por idiotas

Que se garantice el derecho a la vivienda, que se establezca una nueva fiscalidad para la cultura, que la política sea algo limpio e ilusionante

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Concentración por una rebaja del IVA cultural, el 20 de mayo del 2015 en Madrid.

Concentración por una rebaja del IVA cultural, el 20 de mayo del 2015 en Madrid. / AGUSTÍN CATALÁN

Que se ponga fin urgentemente al vergonzoso espectáculo que Europa está dando con el tema de los refugiados. Que seamos capaces de demostrar un mínimo de empatía con un drama que nos golpea a diario con imágenes absolutamente devastadoras.

Que se garantice el derecho a la vivienda, que no se permita que ninguna familia se quede en la calle por no poder hacer frente a su hipoteca. Que se acepte la dación en pago y se obligue a los bancos al alquiler social en todas las viviendas que mantienen desocupadas. Que las compañías eléctricas asuman parte del coste energético de aquellas familias que no pueden pagarlo y que no se les corte el suministro por razones económicas.

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Que se establezca una nueva fiscalidad para la cultura que sitúe el IVA de cualquier producto cultural en una cuota superreducida. Que se impulse una verdadera ley de mecenazgo que estimule la inversión en el cine. Que las películas se valoren no solo por el resultado económico obtenido en taquilla, sino por su interés cultural y social. Intentar recuperar la autoestima del cine español y protegerlo. Propiciar que en nuestras películas se hable de nosotros, de nuestro entorno, de los problemas de la gente que nos rodea, de sus inquietudes, sea en el género que sea, desde obras comerciales a piezas más alternativas, pero que el cine sirva también para nutrir la memoria colectiva. Que no se vuelva a imponer la política del revanchismo que tan injustamente ha castigado a nuestra cultura. Que se garantice la pluralidad en la televisión pública, para que no acabe siendo una herramienta perversa de uso partidista.

Finalmente, que la política sea algo limpio e ilusionante, algo que garantice nuestra autoestima como ciudadanos. Que no nos tomen por idiotas, que nos respeten, que nos valoren. Que el poder sea algo que está en la calle, cerca de la gente y sus problemas, intentando gobernar para ellos y no para una minoría de privilegiados que, de un modo caníbal, se enriquecen a copia de empobrecer a la mayoría.