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Equidad, sostenibilidad y solidaridad

Crecer socialmente

Oriol Illa

El tercer sector es una de las grandes infraestructuras de Catalunya y genera energía para el progreso

Hoy comienza en Barcelona el 5º Congreso del Tercer Sector Social bajo el lema Créixer socialment. La cita reunirá a cerca de 2.000 personas, intervendrán unos 40 ponentes, se presentarán 154 experiencias innovadoras de entidades sociales y visitaremos 41 proyectos y servicios de entidades in situ en todo el territorio catalán.

Para una sociedad que aspire a la equidad y la inclusión social de todos sus ciudadanos, crecimiento debería significar mejorar la calidad de vida de las personas, su dignidad y su bienestar. Este es el mensaje que queremos destacar en este congreso. Aspiramos a poner las políticas sociales en el centro de todos los programas y proyectos políticos y combatir las desigualdades, que son el alto precio que estamos pagando para salir de la crisis.

Necesitamos crecer socialmente con urgencia para avanzar en equidad, en sostenibilidad y en solidaridad. Tres objetivos complementarios para fortalecer nuestro insuficiente sistema de bienestar, reforzar los derechos sociales que en estos años de crisis han quedado erosionados gravemente, y garantizar una vida digna a miles de conciudadanos nuestros que sufren la pobreza, el paro o la exclusión.

SECTOR PÚBLICO, SECTOR PRIVADO 

Créixer socialment, el lema escogido para este encuentro, nos remite a dos ideas. Por un lado, a crecer como una sociedad inclusiva y cohesionada. Siempre que hacemos referencia al crecimiento lo hacemos en términos económicos, pero esta es solo una dimensión de nuestra vida en común. Por ello, crecer en nuestra sociedad, y sobre todo para nosotros, es hacerlo en términos de inclusión, de bienestar, de derechos. La segunda idea es crecer como sector. El nuestro ha sido visto como un sector estratégico para la garantía de los derechos sociales, porque no es solo responsabilidad de la Administración velar por las demandas sociales. Unos servicios públicos universales y de calidad no son incompatibles, sino al contrario, con una iniciativa social ciudadana al servicio de estas demandas. Junto a la Administración, empujando, ha trabajado desde hace muchos años el tercer sector social. El último libro de Henry Mintzberg, La sociedad frente a las grandes corporaciones, habla del tercer sector -o del sector plural, como él lo llama- y ​​le da un rol creciente y diferente del que da al sector público o al privado. Afirma que, en el futuro, las democracias liberales, en particular las europeas, deberíamos tender a poder identificar tres patas muy claras: un sector público de gobiernos cada vez más transparentes y que nos deben proporcionar políticas protectoras; un sector privado socialmente responsable, que nos debe proveer de los bienes y servicios que consumimos; y un sector plural de comunidades sólidas con las que demos salida a gran parte de nuestras afiliaciones o inquietudes sociales. Saber que las sociedades más avanzadas a nivel europeo cuentan y necesitan de este tercer sector es el antídoto perfecto para neutralizar y superar hoy la falsa dicotomía público/privado que inspiraba el debate de las sociedades industriales durante el siglo XIX y que hoy todavía persiste, como si fuera una moda, entre una parte de la clase política.

RESTAURAR LA COHESIÓN SOCIAL 

Por ello, tenemos retos a los que debemos saber dar respuesta: ¿cómo articular mejor la economía social?, ¿cómo podemos crecer como sector con nuevas alianzas?, ¿cómo hacer realidad la integración social-sanitaria y un nuevo modelo de concertación?, ¿cómo poner la vivienda en el centro de la inclusión social? Estos y otros temas los abordaremos desacomplejadamente en este congreso.

Sin una restauración de la cohesión social y de las políticas de igualdad, sin un fortalecimiento de los valores de honestidad, de responsabilidad, de compromiso cívico y de solidaridad, y sin una renovación democrática que recupere el prestigio de lo público y de la calidad de la representatividad ciudadana, no podemos esperar una recuperación económica significativa y sostenible para nuestro país. Es decir, no podemos crecer socialmente.

Al mismo tiempo, es imprescindible invertir en el tercer sector, porque supone ampliar el capital social de nuestra sociedad. El tercer sector permite ampliar y fortalecer el tejido asociativo que es capaz de cooperar para objetivos relacionados con el bien común.

El tercer sector se convierte, pues, en este escenario en una de las grandes infraestructuras de Catalunya, capaz de generar nuevas y renovadas energías para el progreso humano en su más amplio sentido: valores éticos, desarrollo económico, progreso social, sostenibilidad y renovación democrática.

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