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ANÁLISIS

 Keiko Fujimori (izquierda) y Pedro Pablo Kuczynski, candidatos a la presidencia de Perú.

REUTERS / MARIANA BAZO

¿Por qué ha vuelto a perder Keiko?

ANTONI TRAVERIA

De nuevo, como ya ocurrió en el 2011, Keiko Fujimori ha visto frustradas por muy poco sus aspiraciones a presidenta de Perú

Ha vuelto a suceder. La historia se repite para Keiko Fujimori, como hace cinco años. Por un puñado de votos, de forma muy ajustada, en el caso que no haya ninguna contingencia en el largo escrutinio, la heredera política del exdictador Alberto Fujimori, habría visto frustrado de nuevo, en el último minuto, su objetivo de recuperar el legado de su padre. Perú no tendrá una presidenta bajo permanente sospecha. El fujimorismo no regresa con el formato de dinastía familiar pero ha partido al país andino en dos mitades. El partido de Fujimori condicionará de forma decisiva cualquier iniciativa del nuevo Gobierno, gracias a la llamativa mayoría absoluta de diputados obtenida en la primera cita del 10 de abril -73 de un total de 130- aunque sólo había obtenido el 25% de los votos emitidos. Ante una elección entre dos candidatos de la derecha, cuya diferencia más notable es el apellido, los electores han optado por un político de largo recorrido como Pedro Pablo Kuczynski, de 77 años, -sin carisma y que no genera entusiasmo- antes que arriesgar a la incertidumbre y al regreso al oscuro pasado.

Cinco años atrás, en la anterior elección presidencial, Kuczynski no dudó en apoyar de forma explícita a Keiko Fujimori para enfrentar a Ollanta Humala. Sus perfiles y programas de Gobierno representan a la derecha tradicional peruana de toda la vida. Las diferencias son sólo cuestión de detalles. En lo económico, el establishment financiero no ha mostrado incomodidad alguna ante el triunfo de uno u otra, sabedores que el modelo neoliberal estaría a salvo con los dos. Pero el partido que ha acompañado a Keiko Fujimori, Fuerza Popular, ha sido fundado por muchos de quienes fueron colaboradores directos de Alberto Fujimori (1990-2000) en aquel periodo de terrorismo de Estado, vínculos con el narcotráfico y corrupción institucional. El fantasma del narcoestado ha sobrevolado en una muy tensa campaña electoral entre detractores y partidarios de quién fue condenado a 25 años de prisión en abril de 2009 por delitos de lesa humanidad y corrupción.

REPATRIACIÓN MILLONARIA

De hecho, tanto tiempo después, la Fiscalía peruana espera en los próximos días una resolución favorable a la solicitud de repatriación de los 15 millones de dólares descubiertos en Luxemburgo a nombre del también encarcelado Vladimiro Montesinos, siniestro exasesor presidencial de Alberto Fujimori. La propia Keiko y su esposo, están siendo investigados por un supuesto delito de lavado de dinero. Los problemas con la justicia se acumulan para el partido fujimorista, Quién fuera su secretario general hasta hace pocos días, Joaquín Ramírez, tuvo que apartarse del cargo al conocerse que estaba bajo la lupa de la agencia federal norteamericana DEA, investigado por sus supuestos vínculos con el narcotráfico.

El llamamiento final de la excandidata de la izquierda del Frente Amplio, Verónica Mendoza, con cerca de tres millones de votos el 10 de abril, habría sido decisivo para que sus votantes se movilizaran -en las antípodas del ideario de Kuczynski- con el fin de evitar “una especie de narcodictadura”. Se ha logrado el objetivo, pero sólo ha sido por un puñado de votos.