04 jun 2020

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opinión

El tercer espacio

Carles Campuzano

En toda Europa, también en Estados Unidos, la polarización política aumenta y los extremos de izquierda derecha crecen, cabalgando sobre los malestares y los miedos de muchos; los partidos que construyeron la historia de éxito del modelo social europeo (un justo equilibrio entre la economía de mercado y la redistribución de la riqueza vía impuestos, con pleno empleo y Estado del Bienestar) están en crisis desde hace tiempo. La Gran recesión que estalló en el 2008, con un encogimiento de la clase media y el incremento de las desigualdades y la aceleración de las grandes transformaciones sociales que se iniciaron durante la primera década de los 2000 (globalización, internet, migraciones…) han acentuado el declive. Las consecuencias políticas son obvias y los viejos demonios de los totalitarismos asoman… y todo tipo de nostálgicos y predicadores nos ofrecen soluciones viejas y simples a las complejidades del mundo que nos toca vivir.

Desde el punto de vista, y aterrizando en la realidad catalana, en el contexto de las elecciones del próximo 26 de junio, podemos afirmar que entre aquellos que defienden un modelo de superación de la crisis, basado en los salarios bajos, la concentración empresarial, el aumento de las desigualdades y el deterioro de los derechos y las libertades de los ciudadanos y aquellos otros que basan su filosofía política y económica en la desconfianza de las empresas, añoran el intervencionismo gubernamental en la vida económica, desconfían de la iniciativa de la sociedad civil y creen en el control burocrático de los ciudadanos, hay un tercer espacio, que es el de la inmensa mayoría de los catalanes, que apuesta por el dinamismo empresarial como garantía de creación de riqueza y empleo; que cree firmemente en el Estado del Bienestar como mecanismo de redistribución de la riqueza, de protección frente a los riesgos sociales y de inversión en las capacidades de las personas por vía de la educación y la formación como garantía para el buen funcionamiento del ascensor social; que confía en la iniciativa de la gente y su capacidad de innovar y que quiere liberar las energías de la sociedad civil; y que cree que la libre competencia y la lucha contra los oligopolios económicos nos hará más prósperos. Un tercer espacio que busca el equilibrio entre el Estado, el Mercado y la Sociedad, entre el Crecimiento y la Sostenibilidad Ambiental y que quiere renovar el pacto social entre Capital y Trabajo, todo ello al servicio de un ideal de sociedad decente. Un tercer espacio que necesariamente debe ser reformista y que quiere superar los viejos privilegios de unos pocos que impiden el progreso de la mayoría. Y un tercer espacio que entiende que todo ello requiere un Estado a favor y no en contra, pero que también entiende que estos nuevos equilibrios son a escala europea o no serán.

Las elecciones del 26 de junio van también de ello. Las derechas, PP y C’s, nos ofrecen continuar en un modelo que solo nos hará más pobres y que fortalecerá los intereses de los grandes grupos económicos en detrimento de las pymes y los autónomos y las nuevas izquierdas, en el mejor de los casos, nos explican un mundo ideal que fue y que no devolverá y en el peor nos proponen volver a las viejas recetas que han fracasado y que solo provocaron miseria y penurias a la mayoría y no aleja de Europa y de los mejores modelos de nuestro entorno.

Toca reforzar el tercer espacio, aquel que quiere convertir las oportunidades de hoy en la prosperidad de mañana y que quien mejor lo representa es Convergència.

Post publicado en el blog de Carles Campuzano.