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Recoge toda la ira que acumulas y enfádate. Enfadarse no es malo, ni mucho menos. La ira es una de las seis emociones básicas que nos permiten seguir vivos. ¿Quién ha dicho que la ira es mala? ¿Quién ha dicho que enfadarse es malo? No todos los enfados son malos

Recoge todas las frustraciones que sufres cada día, sí todas, no te dejes ninguna y enfádate. ¿No estás harta de tanta frustración? Pues haz algo con ella, enfádate, enfádate mucho. Enfádate con la vida, con la frustración y con las personas que te frustran, a pesar de que seas tú misma.

Recoge todas las milongas, fábulas y cuentos que te hicieron creer y enfádate, enfádate con razón. ¡Pero si no son reales! ¿Cómo no vas a enfadarte? Te han tomado el pelo, nos han tomado el pelo, nos han hecho creer una película… una película que no es más que mera fantasía.

Recoge los restos de la vida que diseñaron para ti sin tan solo preguntarte qué querías hacer. Recoge todas esas expectativas que han depositado en ti y que te oprimen y enfádate, enfádate mucho.

¿Ya estás suficientemente enfadada? ¿Sí? Pues ha llegado el momento de transformar toda esa ira en rabia; sí, en rabia, en esa rabia que tiene el atleta antes de competir. Enfadarse no es malo, ni mucho menos. La ira no es mala si eres capaz de transformarla en rabia y de darle una salida constructiva.

Enfádate con la mediocridad que pretende tapar lo bueno; la mediocridad que no puede soportar lo extraordinario; la mediocridad que menosprecia todo aquello que es bello… Enfádate, enfádate mucho y canaliza toda esa ira en energía, en un esfuerzo enfocado en ser mejor, en ser un ejemplo de extraordinario valor para la mediocridad que te rodea.

Enfádate con la frustración propia de las expectativas no cumplidas y aprende a fijarte metas realistas. En tus manos está tu destino.

Enfádate con la manipulación y transforma toda esa ira en la definición de unos objetivos vitales, de tus objetivos vitales, de unos objetivos que te permitan discriminar lo importante de lo accesorio.

Enfádate con la vida, con esa vida que te tiene atrapado y que no te gusta y da un paso más allá y pasa a la acción. Empieza a elegir la vida que tú quieres tener,no la que han planificado para ti o la que te han hecho creer.

Enfádate con todos esos sueños que no se cumplieron y transforma esa ira en un plan de trabajo para conseguir ese sueño que tanto deseas. Mi último sueño fue el de ser escritor… Soñé, soñé mucho y al despertar me puse a transformar mi sueño en unos objetivos y tracé un plan de trabajo para conseguirlo.

Enfádate con tu salud y transforma toda esa rabia que nace en el dolor y el miedo en unos hábitos saludables que te conduzcan hacia el bienestar que tanto anhelas o que, por lo menos, te acerquen un poco más. No olvides que nuestra mente reside en un cuerpo y que tenemos que cuidarlo y mimarlo. Deja de intoxicarte y empieza a cuidarte.

Enfádate con aquellas personas que no te respetan y que se creen que pueden utilizarte, herirte o ignorarte. Trata de definir un nuevo marco de relación y si no funciona sal de su círculo de influencia y aléjate de ellas, sin miedo, sin culpa, sin vergüenza. Dedica tu tiempo y tu vida a quien realmente se lo merece. Sé selectivo con tus compañías.

Enfádate contigo, sí contigo mismo, enfádate con esa actitud autocompasiva y pasiva, esa actitud que te sume en una letárgia y que te impide avanzar…

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Ah, y no confundas un enfado con una discusión, no confundas un enfado sano con una culpabilización de otra persona…

Enfádate sin crear ningún conflicto. Enfádate y transforma toda esa ira en acción. ¡Pasa a la acción!