04 jun 2020

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Un nuevo partido surgido desde Convergència

Carles Campuzano

La decisión tomada en la consulta celebrada este 21 de mayo por los militantes y simpatizantes de CDC es de una enorme trascendencia. Hemos decidido crear una nueva fuerza política desde las bases de la actual Convergència. Un reto mayúsculo que nos reclama mucho trabajo en términos de ideas, nuevas maneras de hacer y renovación de las personas que nos representan.

De entrada, y en el terreno de las ideas, habrá que plantear un programa político con la ambición de ser pensado para la inmensa mayoría del país, no solo para algunos sectores del país. Un programa político que sea capaz de relanzar una economía que queremos más robusta, fuerte y que funcione para la mayoría; que apueste por recoser un país con una grave fractura social  que pone en riesgo el modelo social catalán que se basa en la idea de que no importa la familia, el barrio o el pueblo donde has nacido para poder progresar; que aspira a convertir en oportunidades para vivir mejor todos los grandes desafíos a los que hacen frente las sociedades de nuestro tiempo (globalización, desigualdades, envejecimiento, cambio climático, inmigración, revoluciones tecnológicas); que apuesta por recuperar la vitalidad de un sistema democrático que ha envejecido mal y que pide una democracia más viva; que cree en fortalecer el papel de la sociedad civil que demasiado a menudo es cuestionada desde el intervencionismo gubernamental; y que quiere implicarse a fondo en la renovación del proyecto de la unidad política de Europa, hoy seriamente en crisis.

En definitiva, una propuesta que apueste por el reformismo ante la revolución, el equilibrio entre el Estado y el Mercado y el compromiso entre Capital Trabajo, todo ello en los términos del siglo XXI.

Una propuesta que debe tener, en el actual CDC, su núcleo central, pero que debe ir más allá de CDC, reagrupando las energías y personas sin adscripción partidista, pero con ganas de implicarse en un nuevo proyecto político. Un proyecto político capaz de hacer una nueva síntesis entre la socialdemocracia reformista y modernizadora y el liberalismo democrático y avanzado, conectando con los sectores emprendedores e innovadores del país.

Y es que después del 21 de mayo, toca activar una nueva convergencia de personas e ideas para relanzar un gran movimiento político en favor de la libertad y el progreso de toda la gente de nuestro país. Y solo desde una mentalidad que vaya más allá del legítimo orgullo convergente serremos capaces de reconectar con una amplia mayoría del país. No se trata ya de esperar a que la gente se acerque a nuestros locales, sino de ir nosotros a buscar allí donde la gente ya está activa y comprometida con el país y su progreso y juntos comenzar a construir el nuevo país.

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