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Al contrataque

Marcos

Ana Pastor

Quedan solo unas semanas para que acabe el curso. Marcos sale cada mañana de casa con su mochila para llegar al colegio en el que está matriculado en Pamplona. Mismo recorrido cada día desde hace más de nueve años. Marcos disfruta con la lectura y se le suelen atragantar las matemáticas. Pero jamás ha repetido curso. El mérito es suyo, de su familia y, desde luego, de los profesores que han estado a su lado todo este tiempo cuando ha necesitado ayuda.

Marcos tiene síndrome de Down y si nadie lo remedia, a diferencia de todos sus compañeros, tendrá que cambiar de colegio al pasar a primero de la ESO. Su escuela no tiene un aula especial (UCE) en la que tendría que continuar para sacar adelante algunas asignaturas. La consejería de Educación ha ofrecido a su familia plaza en otro colegio, pero ellos creen que trasladar a Marcos ahora supondría perder el esfuerzo hecho hasta ahora. Gran parte de los resultados se han conseguido precisamente por el entorno que le rodea.

El colegio y otros padres defienden esta posición. Edurne, su madre, me cuenta que no están pidiendo algo tan caro o extraño. «No queremos un profesor de refuerzo solo para él». Los refuerzos existen en otros centros concertados y en el de Marcos podrían ser aprovechados por otras familias. En la Consejería de Educación me informan de que en Navarra hay 38 unidades de ese tipo para que los niños con los llamados 'currículos adaptados' puedan seguir estudiando. No creen en Educación que haya que abrir una más para un solo niño. Pero Edurne se queja amargamente de que habría más peticiones si se ofrecieran ya las plazas.

NECESIDADES ESPECIALES

Al otro lado del teléfono esta madre suena enérgica y enfadada pero todo el rato se cuestiona. «¿Estaré pidiendo demasiado?». Hace una pausa y responde: «No pido más para él que para mi otra hija. Ella podrá decidir si quiere seguir en el mismo colegio hasta bachillerato y a Marcos se lo deniegan. Él no tiene ese derecho». «Esto no es una persecución de unos padres locos, sino una familia que quiere que se piense en los ciudadanos, sobre todo en aquellos que tienen necesidades especiales».

La plataforma Change.org ya ha reunido más de 100.000 firmas para que Marcos siga en su colegio. Hace un par de días, Edurne se reunió con el consejero de Educación. Quizá puedan encontrar una solución para Marcos. «Si no lo intentamos», dice Edurne resoplando, «no sabremos si lo puede hacer, si puede acabar sus estudios como los demás. Sé que puede ser difícil de entender. Pero hasta el informe del orientador escolar dice que supondría un fracaso que Marcos se tenga que marchar». Y antes de colgar vuelve a su niño: « Si nos hemos metido en este lío es porque Marcos nos lo ha pedido. ¿Qué hago? ¿Me rindo? No podría volver a mirarle a los ojos».

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