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LARGO PLAZO

Billetes de 500: cuando el peso sí importa

Olga Grau

Los verdaderos agujeros negros están en los paraísos fiscales y en la elusión fiscal de las grandes multinacionales

Un millón de euros en billetes de 500 euros pesa 2,2 kilos y cabe cómodamente en un elegante maletín tamaño ordenador o en un bolso Louis Vuitton como los de la excaldesa valenciana Rita Barberá. Un millón también es fácil de apilar en fajos en una caja de seguridad de un banco, de distribuir debajo del colchón, o de llevar en los bolsillos cruzando la frontera de España con Andorra en autobús. En cambio, la misma cantidad de dinero en billetes de 50 euros pesa 22 kilos y requiere una maleta grande, diría que hasta con ruedas. Y ni qué decir cuántas carretillas harían falta si los billetes fueran de 5 o 10 euros.

La levedad de los billetes rosados es el principal motivo por el que se han convertido en el refugio perfecto del dinero procedente del fraude fiscal, la corrupción o la financiación al terrorismo.  Las bolsas con billetes de 500 son una imagen recurrente de la España corrupta del PP, del PSOE, de los Pujol y de la Gürtel. De hecho, cuando el PP aprobó la vergonzosa amnistía fiscal en el 2012, los billetes de 500 empezaron a aflorar de la noche a la mañana. Y cuando en el 2013 Hacienda lanzó una operación en la que requisó 542 cajas de seguridad de 500 deudores con la administración pública en 270 sucursales bancarias, el resultado fue un chorro de billetes de 500 euros ocultos al fisco.

Ahora el BCE ha decretado la muerte lenta de este billete al dejarlo de producir de forma definitiva. A partir del 2018, el BCE también dejará de distribuir estos billetes a los bancos. Sin embargo, el remanente que quede de ellos seguirá siendo de curso legal de forma indefinida. La solución ha sido pactada entre los que, como Alemania, creen que suprimir el billete de 500 no servirá para erradicar el fraude, y los que como España pedían que se eliminara de una vez. De hecho, Alemania fue la que forzó que existiera el billete de 500 ya que contaba con uno de 1.000 marcos (500 euros) y la moneda única debía respetar la serie germana. No en vano los alemanes son los más ahorradores de Europa, ahora los más enfadados por los bajos tipos de interés que aplica el BCE a sus depósitos, y encuentran más normal guardar sus ahorros en billetes más grandes.

Eliminar el valor refugio tangible de las actividades ilícitas es un primer paso para poner frenar la delincuencia, la corrupción y el fraude. Pero los líderes europeos saben que los verdaderos agujeros negros están en los paraísos fiscales y en la elusión fiscal de las grandes multinacionales. Y ahí sí que no se usan billetes de 500.

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