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EN CLAVE EUROPEA

Hacia el rebrote de la crisis de los refugiados

Eliseo Oliveras

La dimisión del primer ministro de Turquía deja en el aire el acuerdo con la Unión Europea

La supresión del visado a los turcos, bloqueada por la negativa a reformar la ley antiterrorista

Europa sigue sin ser capaz de resolver la crisis migratoria iniciada hace un año y se expone a un agravamiento de la misma. La dimisión forzada del primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, artífice del acuerdo con la Unión Europea (UE) sobre los refugiados, y su sustitución el 22 de mayo por un político más dócil a los dictados del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, puede dejar en el aire el freno turco a la llegada de refugiados a Europa.

Las sucesivas propuestas de la Comisión Europea encallan por la insolidaridad de la mayoría de los gobiernos de la UE con los países más afectados por la llegada de refugiados, como acaba de ocurrir con el nuevo proyecto de reforma del fallido Sistema Europeo de Asilo. Tras el incumplimiento por los gobiernos europeos de los acuerdos del 2015 para distribuir 160.000 refugiados entre los países de la UE (solo se han recolocado 1.441), la Comisión Europea propone ahora reformar el reglamento de Dublín para crear un sistema de distribución de los refugiados cuando su llegada a un país supere en un 50% su capacidad máxima de acogida, en función de su población y economía. El proyecto incluye una penalización financiera de 250.000 euros por refugiado a los estados que se nieguen a acoger a los demandantes de asilo que les corresponderían de esa redistribución.

Polonia, Hungría, Eslovaquia y la República Checa ya han expresado su oposición. La exclusión en materia de acogida forzosa de refugiados que obtuvieron Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca en una UE cada vez más a la carta es un lastre y un mal precedente para cualquier pacto efectivo europeo.

El cierre de la ruta balcánica y el acuerdo suscrito con Turquía han reducido temporalmente el número de refugiados que llegan a las islas griegas a costa de saltarse el derecho internacional y de la propia UE. Pero esa solución de la que alardea el presidente de la UE, Donald Tusk, ha convertido a la empobrecida Grecia en un almacén de refugiados, con más de 54.000 personas bloqueadas en un país sin capacidad administrativa, económica y financiera para sostener esta situación de forma prolongada.

Pese al acuerdo con Turquía, en abril aún llegaron a las islas griegas más de 3.700 refugiados e inmigrantes, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). En Italia en los cuatro primeros meses del año ya han llegado 28.600, el 9% más que en el mismo periodo del 2015. El caos de Libia favorece el negocio de las mafias del tráfico de inmigrantes y Níger ha pedido esta semana a la UE 1.000 millones de euros para frenar la inmigración irregular. La OIM estima que como mínimo 150.000 inmigrantes atravesarán este año Níger camino de Europa.

SUPRESIÓN PROBLEMÁTICA

El freno que ejerce actualmente Ankara sobre el tráfico de refugiados desde su territorio hacia las islas griegas desaparecerá en junio si no obtiene la prometida supresión de la exigencia de visado a los ciudadanos turcos para entrar en la UE. La supresión de esos visados resulta muy problemática, ya que todos los grupos del Parlamento Europeo han advertido que no comenzarán a tramitar el reglamento hasta que el Gobierno turco cumpla la totalidad de los 72 requisitos.

Y Ankara se niega a cumplir uno de esos requisitos: la reforma de la legislación turca sobre terrorismo, para que deje de usarse para vulnerar las libertades, la libertad de expresión y los derechos de reunión y asociación. Las detenciones de periodistas, escritores y profesores universitarios, los más de 1.800 procesos judiciales iniciados por criticar al presidente Erdogan y los intentos de retirar la inmunidad parlamentaria a los diputados del opositor Partido Democrático de los Pueblos (HDP) muestran el autoritarismo del régimen.

PROCESOS JUDICIALES EN EUROPA

El pasado 24 de abril, el mismo día que Tusk y la cancillera alemana, Angela Merkel, visitaban Turquía, la policía detuvo a la periodista holandesa Ebru Umar por criticar a Erdogan y le impide abandonar Turquía. Erdogan ya no se limita a perseguir a los residentes en Turquía, sino que también inicia procesos judiciales en Europa, como el del comediante Jan Böhmermann en Alemania. El consulado turco de Rotterdam, por ejemplo, ha pedido a los turcos residentes que informen de cualquier insulto-crítica que se produzca contra Erdogan en Holanda.

"Mientras Turquía no cambie su ley, el Parlamento Europeo no debe aprobar la supresión de los visados", señala el líder del grupo liberal, Guy Verhofstadt. El presidente Erdogan ya ha respondido que no piensa hacerlo. El rebrote de la crisis de los refugiados está en marcha.

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