11 ago 2020

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El descenso a los infiernos de la 'realpolitik' es el hilo conductor del documental sobre Ada Colau, que no es estrictamente hagiográfico y dibuja claroscuros

El documental 'AlcalDesA', de Pau Faus, producido por Nanouk Films, ha triunfado en el festival de Málaga y pronto llegará a los cines. Explica la evolución de Ada Colau en los meses anteriores a su ascensión a la alcaldía de Barcelona. Escribo 'ascensión' con todo el sentido, porque la película narra justamente un proceso que consiste en subir desde la calle hasta el despacho. Comienza con antiguas imágenes de Colau arrastrada por la policía y acaba con una puerta que se cierra (suelos de parquet, paredes nobles). Hay un papel pegado a la madera que dice: «No olvidemos nunca quiénes somos y por qué estamos aquí».

Este es uno de los mensajes que quiere transmitir el documental, confesado por el propio director: «El combate interior de alguien que se está convirtiendo en lo que tantas veces había cuestionado». No digo que esto ocurra sino que este descenso a los infiernos de la 'realpolitik' es el hilo conductor de un retrato que no es estrictamente hagiográfico sino que dibuja claroscuros. La misma Colau, en un vídeo-diario, primeros planos comprometidos, duda, llora, se emociona, piensa. Se expone. Ella sabe que es «una intrusa» y que «no quiere formar parte de este mundo», y en el proceso de ascensión sufre porque teme que será tragada por el monstruo.

Después de un crescendo emotivo y casi hitchockniano, en el momento épico definitivo (la llamada de Trias que reconoce la derrota) el tono íntimo y melancólico de Colau, sentimiento a flor de piel, aún flota en la pantalla.