02 jul 2020

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Autorretrato invisible

Juan Villoro

La palabra 'selfie' marca el tono de la época. Más que a un procedimiento artístico, se refiere a una actitud. Quien se retrata a sí mismo rara vez practica un gesto estético; define el momento y el humor en que se encuentra. Además, muestra que no requiere de otro apoyo que de sí mismo.

¿Otra muestra de vanidad en tiempos donde el individualismo es una forma del consumo y la tecnología sugiere que no solo somos clientes, sino programadores que aprovechan las aplicaciones a su imagen y semejanza? Aunque nadie se toma cien 'selfies' a la semana sin cierta dosis de narcisismo, la nueva costumbre depende sobre todo de la espontaneidad emocional: quien se retrata a sí mismo comparte cómo se siente. Vivimos una era de franqueza de la imagen, donde el retrato no depende de otra intervención que el pulso y el estado de ánimo.

Muy distinto es el retrato artístico, que incluye un rostro y la mirada de quien lo ha visto. En un tiempo que archiva millones de caras en teléfonos inteligentes, conviene visitar la exposición 'Realistas de Madrid', en el Museo Thyssen-Bornemisza

Me detengo en un solo cuadro: 'Lavabo y espejo', de Antonio López. El pintor reconstruye un baño desgastado por el uso, con tal sentido del detalle que el espectador siente que podría limpiar alguna mancha de limo al tocar la superficie. Sin embargo, lo más sorprendente es que esa minuciosa reconstrucción de lo real es fantástica. El lienzo tiene dos perspectivas distintas. El espejo ha sido pintado desde un plano y el lavabo desde otro. Ambos han sido unidos por mosaicos que producen un efecto similar al de Escher: la parte de arriba es realista, la de abajo también; la unión resulta irreal.

¿Dónde está el artista? Si el cuadro respetara el enfoque frontal, Antonio López debería verse en el espejo. En forma inquietante, no ocurre así. El espacio resulta doblemente vacío: invita a asomarse y donde nadie se asoma. Un detalle perfecciona el misterio: en el plano inferior, dedicado al lavabo, algo se refleja en el grifo y en las manchas de humedad. La sombra de una presencia se insinúa en esa superficie.

Es el artista o, si queremos ser simbólicos, es el arte, que confiere enigma a los objetos.