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opinión

Lobis y transparencia

Carles Campuzano

La democracia para funcionar bien requiere la confianza de la gente en las instituciones. Y las instituciones, para ganar y mantener la confianza hoy en día, necesitan ser más transparentes en su funcionamiento, especialmente en lo que tiene que ver con el proceso político de toma de decisiones, y trabajar mejor con el conjunto de la sociedad. Se trata de evitar sospechas y desconfianzas, pero también de prevenir la corrupción y crear unas mejores condiciones para permitir que todos aquellos que están interesados -en nombre de intereses, ideales y valores legítimos en influir en el proceso político, lo puedan hacer de forma adecuada. Es precisamente de estas premisas que hemos planteado en el Congreso la creación de un Registro de los Grupos de Interés o Lobis, inspirándonos en las experiencias más avanzadas de Europa, y en concreto de los parlamentos de Catalunya y la Unión Europea y también de Norteamérica.

El Registro sería de carácter obligatorio y público y se deberían inscribir las personas y organizaciones que pretendieran trabajar con los parlamentarios en defensa de los intereses que representaran. Estarían sometidas a un Código de Conducta estricto y de obligado cumplimiento, tendrían acceso a las instalaciones del Congreso y estarían supervisados ​​por la Secretaría General de la cámara baja. Asimismo planteamos regular la denominada "huella legislativa", que debería permitir a los ciudadanos conocer qué grupos de interés han participado en cada proyecto de ley y como su intervención ha modificado el contenido de una iniciativa legislativa concreta.

Se trata, en definitiva, de mejorar el funcionamiento del Congreso, facilitar y promover la participación de toda la sociedad en la discusión y la elaboración de las leyes e introducir la transparencia exigible para generar la confianza de los ciudadanos en unas instituciones que en los últimos años han visto profundamente deteriorada su legitimidad política. Y lo hacemos desde la convicción democrática de que una sociedad plural necesita de partidos para articularse, pero también de una densa sociedad que participe e influya en la elaboración de las leyes. Y es que de hecho es así. En todas las discusiones legislativas en las que he participado en mi vida parlamentaria, todo tipo de grupos de interés nos han venido a ver, nos han trasladado propuestas y nos ayudado a intentar hacer unas mejores leyes. A veces hemos coincidido y en otras ocasiones hemos discrepado. Como es normal en un sistema democrático y plural. Ahora se trata de hacer mejor, por la vía de la transparencia, este diálogo y trabajo compartido con la sociedad.

Post publicado en el blog de Carles Campuzano.

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