09 jul 2020

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De izquierda a derecha, el primer ministro británico, Lloyd George; el ministro de Exteriores italiano, Giorgio Sonnino; el jefe del Gobierno francés, George Clemenceau, y el presidente de EEUU, Woodrow Wilson, en un momento de la firma del Tratado de Versalles, en 1919. 

La guerra y el totalitarismo en dos libros

Rosa Massagué

A la selección de gozosos volúmenes sobre música presentados ayer en esta columna, sigue hoy un muy recortado muestrario de libros --en realidad son dos-- sobre las miserias de la política en sus manifestaciones extremas y siempre abyectas como son la guerra y el totalitarismo.

En plena conmemoración de la primera guerra mundial, llega a las librerías la traducción al catalán de un gran libro sobre aquella contienda desde la perspectiva italiana. 'Homes com nosaltres' (L'Avenç), de Emilio Lussu, recoge la experiencia de su autor entre junio de 1916 y julio de 1917 en el Frente Italiano donde sirvió al inicio como oficial de complemento primero y como capitán después.

Lussu (1890-1975) formaba parte de la Brigada Sassari  formada casi exclusivamente por pastores y campesinos sardos. El autor también era de Cerdeña, solo que se había licenciado en Derecho y en el momento en que Italia entró en aquella guerra había iniciado una activa vida política y académica.

Además de la excelente calidad literaria, el libro presenta aspectos que resultan poco conocidos entre nosotros, como la propia participación italiana en aquella guerra. Italia era uno de los países que formaba parte de la Triple Alianza junto a las potencias centrales (Alemania y el imperio austro-húngaro), pero se mantuvo al margen del escenario bélico durante casi un año, hasta mayo de 1915. 

Ante la posibilidad de recuperar el puerto de Trieste y otros territorios que habían sido adjudicados a los Habsburgo tras las campañas napoleónicas, el Gobierno de Roma decidió entrar en guerra junto a las potencias aliadas y contra quienes hasta entonces habían sido sus socios. El llamado Frente Italiano era un frente de montaña delimitado por los Alpes

Las imágenes que guarda la retina de aquel conflicto son las cien veces vistas de las trincheras en las inacabables llanuras brumosas de Flandes. Las que muestra el libro de Lussu son bien distintas. Guerra de trincheras, sí, pero trincheras excavadas en la roca, lugares de muy difícil acceso y de objetivo fácil para francotiradores, de tiempo inclemente con la abundante nieve en invierno y el incontrolable deshielo con la llegada del buen tiempo. La Brigada Sassari estaba destinada a la meseta de Asiago, entre las regiones de Véneto y Trentino-Alto Adigio con el objetivo de impedir el descenso de las tropas austriacas por el valle del Adigio hacia Verona.  

Otro aspecto que destaca del relato biográfico de Lussu es la total incompetencia del mando militar italiano a la que cabe añadir la prepotencia e incluso la estupidez más chulesca. El autor explica cuánto ocurre en aquel sector del frente y sobre todo, explica cómo viven los soldados en aquel infierno de piedra, capta sus miedos ante las ofensivas, calmados solo en parte por el coñac generosamente distribuido antes de entrar en acción. Muchos son los soldados dispuestos a desertar de aquel absurdo mayúsculo. Algunos lo lograrán, otros fracasarán y hay quien enloquecerá caminando hacia la muerte segura poniéndose como objetivo fácil de los austriacos. En medio de la gran dureza de todo tipo que describe, Lussu encuentra espacio para manifestaciones de gran humanidad.

EL PODER ABSOLUTO // El segundo libro es 'Búnkeres' (Icaria), del diplomático Manuel Montobbio. El autor fue el primer embajador de España en Albania, entre el 2006 y el 2011. Aquel país balcánico le dejó un profunda huella porque recién acabado su tiempo allí ya publicó una guía poética. Ahora, con un estilo en el que se mezclan poesía y ensayo ha escrito un análisis sobre el poder y en particular el poder absoluto que simbolizan el casi millón de búnkeres que el dictador Enver Hoxha construyó para evitar una invasión pero que sirivieron para aislar a Albania del resto del mundo y convertir aquel país en una gran prisión.

Montobbio, que se define como "diplomático traductor de mundos", intenta en la primera parte del libro explicarse y comprender el funcionamiento de aquel régimen que, en un país de pobreza extrema, era capaz de dedicar enormes sumas a la construcción de aquel sistema de defensa y vigilancia, de un régimen que decretaba constitucionalmente la inexistencia de Dios.

En una segunda parte el autor presenta el desmoronamiento del búnker, la caída de aquel régimen funesto y la anarquía que siguió en lo que califica de "destrucción creadora" para preguntarse si lo que vino después fue transición o, dadas las circunstancias de absoluta indigencia económica y política, fue una fundación.  

El libro puede leerse como una historia del llamado país de las águilas, y también como un análisis del poder, del poder absoluto y de sus límites. Pero la obra del diplomático encierra otra clave. Interpela al lector sobre los búnkeres que nos habitan por dentro, ayuda a identificarlos y, en alguna medida, a deconstruirlos.

 

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