01 abr 2020

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La rueda

¿Qué campaña electoral?

Carlos Elordi

A la gente lo que le importa es la corrupción y cómo se reparte la tarta entre ricos y pobres

La escena política vuelve a estar dominada por lo que antes se llamaba «delincuencia de cuello blanco» y ahora, sin más, corrupción, fraude fiscal de los poderosos, extorsión, cuando no prevaricación de algunos jueces. Cada poco, una nueva manera de robar desde los despachos se añade a la lista de infamia. Y la indignación crece, lo digan o no los sondeos. Hoy no se habla de otra cosa.

Seguimos sin conocer oficialmente los motivos del formidable vuelco electoral que se produjo hace cuatro meses. Porque los expertos solo se lo cuentan a quienes les pagan o porque no están investigando demasiado el asunto. Pero a ojo de buen cubero, consultando únicamente las voces de la calle, se puede concluir que el rechazo a los partidos que de una u otra manera han estado implicados en las prácticas antes reseñadas fue una de las claves del voto del 20-D. Y aunque algunos especialistas ya empiezan a negarlo, vaya usted a saber por qué, volverán a serlo el 26 de junio. Incluso hasta el punto de arruinar todas las previsiones demoscópicas al respecto, es decir, el pronóstico casi unánime de que no se van a producir grandes cambios en el panorama electoral.

Pero antes que eso condicionarán enormemente las propuestas que los partidos van a hacer a los electores, es decir la campaña electoral. Esta no va a poder ser un intercambio de acusaciones sobre quién tiene la culpa de la repetición electoral. Quien se quede en eso lo tiene crudo. A la gente le importa mucho más la corrupción, o la necesidad de repartir de otra manera la tarta entre los ricos que se lo montan de cine y los que no lo son, que no pueden sino cumplir las normas. Estamos, aquí y en todas partes, en un momento de mensajes claros e intensos, populistas si se quiere, y no de filigranas programáticas. ¿Qué partidos pueden ir por ahí y cuáles no?