Ir a contenido

Los sábados, ciencia

¡Nena, voy a mirarme el azúcar!

Manel Esteller

La incidencia de la diabetes de tipo 2 crece y es un problema de salud y económico muy importante

La señora cruza ajetreada la plaza con el carro de la compra. Una vecina se le cruza por delante y quiere explicarle Dios sabe qué. Pero ella la esquiva con una rapidez y una agilidad que parecen impropias de su edad y su cintura y entra en la farmacia al tiempo que le grita: «¡Nena,voy a mirarme el azúcar!».
    Escenas cotidianas que nos deben hacer reflexionar sobre una enfermedad muy extendida en nuestra sociedad: la diabetes. Las hay de dos tipos: la de los jóvenes o de tipo 1, y la de los mayores o de tipo 2. La primera se suele tratar con insulina y, antes de que se desarrollara la tecnología del ADN recombinante, se usaban insulinas extraídas del páncreas de cadáveres y de otras especies, con los riesgos de reacciones inmunes. Así que un organismo genéticamente modificado ha sido decisivo para ayudar a mucha gente. Para que luego se hable mal de eso. La diabetes de tipo 2 se trata principalmente cambiando los hábitos dietéticos, con ejercicio físico y con fármacos como la metformina, las sulfonilureas y las tiazolidinedionas que hacen bajar la glucosa (un tipo de azúcar) en la sangre.
    
Hablaré principalmente de este tipo de diabetes, porque está creciendo su frecuencia y es un problema de salud y económico muy importante. Para hacerse una idea, el 10% del gasto mundial en salud es atribuible a la diabetes, y representa en Europa unos 40.000 millones de euros anuales. Aparece sobre todo a partir de los 40 años y uno de los factores de riesgo es la obesidad, que a los endocrinólogos y los geriatras les gusta medir, además de pesando a las personas, estimando su índice de masa corporal (IMC). En pocas palabras, poniendo una cinta alrededor de nuestra barriga vemos cuándo nos pasamos de lo que correspondería por nuestra edad. Estas medidas dependen del país, y el IMC saludable o patológico de los habitantes de Estados Unidos  no tiene nada que ver con el de los ciudadanos de la India. No es ninguna tontería esta cuestión, porque donde ahora está creciendo más la diabetes (una vez ha saturado a los europeos) es en Asia, seguramente porque personas de aquellas tierras están cambiando sus hábitos dietéticos.

COMPUESTOS ANTICÁNCER


 Siempre he dicho que es más fácil cambiar las células que a las personas. Y ese es uno de los problemas del tratamiento de la diabetes. ¿Cómo le dices a un señor de 60 años que ya tiene pocas alegrías en la vida que además debe dejar de comer ciertos alimentos que tanto le gustan? Todo esto crea problemas para controlar la diabetes, y se cree que solo la mitad de los diabéticos siguen de forma escrupulosa las indicaciones del médico. Además, los diabéticos pueden tener muchas veces enfermedades asociadas o concomitantes, como lesiones cardiovasculares, dolores articulares, depresión, demencia o insuficiencia renal. En este último caso es destacable conocer que la primera razón para que una persona entre en un programa de diálisis es una diabetes mal controlada.
    Todos los órganos del cuerpo humano se pueden ver afectados por una diabetes sin tratamiento efectivo, pero los órganos diana que más se estudian son el páncreas (que produce la insulina), el músculo esquelético (al que se asocia la palabrota sarcopenia, que significa resistencia a la insulina en este tejido) y la grasa subcutánea. Este último tejido lo conocí en directo un ya lejano 1990 cuando, estando presente en una operación quirúrgica, el cirujano me lo enseñó: parecen estalactitas amarillentas que cuelgan de la piel. Qué recuerdo más romántico. Pero no nos disgreguemos. Les quería decir que algunos de los fármacos usados ​​contra la diabetes también se están estudiando como compuestos anticáncer. En pocas palabras, la idea sería quitarle energía calórica a la célula tumoral, afectando a determinadas vías de señalización intracelular. Los tumores tienen formas especiales de metabolismo (efecto Warburg) que no están presentes en las células sanas, y se puede intentar atacarlos también desde aquí. Ojalá lo consigamos entre todos.

MUCHA INVESTIGACIÓN

Mientras, la comunidad médica y científica continuará investigando la diabetes y el metabolismo de los azúcares. En nuestro entorno lo hacen, entre otros, los doctores  Zorzano, Palacín y Guinovart en el Institut de Recerca Biomèdica (IRB) de Barcelona; el doctor Ramon Gomis en el Hospital Clínic de Barcelona y el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (Idibaps), o la doctora Fàtima Bosch de la Universitat Autònoma de Barcelona; mientras que otros, como el doctor Francesc Formiga del Hospital General Universitari de Bellvitge y el Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell),  continúan estudiando las enfermedades crónicas de nuestra población envejecida. Y tal vez un día nuestros hijos se mirarán el azúcar en el dispositivo del reloj y los trasplantes de islotes pancreáticos y la terapia génica con las nuevas tecnologías de edición del ADN serán efectivos. Mientras tanto, les deseo dulces sueños, pero no tantos dulces como querrían. 
 

0 Comentarios
cargando