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Veo niños, niños preciosos

Marta López

Pienso en las bombas que ahora mismo dicen las agencias de información están cayendo en Raqqa (Siria), como muchos días después de cinco años. Pienso en esa ciudad esqueleto de Homs, donde ya ni hay refugio donde esconderse. Pienso también en la sitiada Madaya y en sus muertos de hambre. Pienso en el infierno de la vida de los civiles de Alepo. Me aterroriza pensar también en las miles de personas que soportan el yugo terrorífico del Estado Islámico, con su sharia y leyes medievales. En las armas químicas y en las fosas comunes.

Pienso también en esos sirios que ahora mismo deben estar llorando a un muerto más en su familia -otro que sumar a los casi 300.000 que ha dejado esta guerra- o buscando un hospital que cure a ese niño alcanzado por la metralla (1,8 millones de heridos en cinco años). O andando por una carretera, y siguiendo el camino que han hecho 11,2 millones de sirios al dejar sus casas porque ahora sí, ya no pueden resistir más.

Veo a millones de personas (4,6, según las oenegés) malviviendo en los campos de refugiados de Turquía, el Líbano y Jordania. Veo barcazas llenas que naufragan en el Mediterráneo y en el Egeo en una huida desesperada, veo niños muertos en las orillas de islas paradísiacasguardacostas que a tiros tratan de impedir nuevas llegadas, voluntarios como los de la onegé de Badalona Proactiva Open Arms que arriesgan sus vidas para salvar los de otros.

Veo también bebés durmiendo al raso bajo lluvia en las fronteras europeas, familias enteras que entre el barro buscan al calor de una lumbre. Veo como en Idomeni se les rapa el pelo a los niños para despiojarlos. Veo vallas, alambradas y concertinas. 

Sinceramente, veo cosas que nunca imaginé. Pero cuando miro al otro lado y veo a veintiocho dirigentes europeos sentados alrededor de una mesa no puedo creer lo que veo. Ahora sí hemos tocado fondo. Europa ha suscrito un acuerdo que sí es legal es del todo inmoral. Dudo mucho que sea eficaz y más que razonable, como se atrevió a calificarlo Mariano Rajoy, es vergonzante

 Cuando en las próximas elecciones europeas nos pidan el voto, por favor, no nos hablen de desafección. Ya no.Yo veo niños preciosos de miradas tristes a los que hemos dejo tirados sin la mínima compasión.

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