10 ago 2020

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ANÁLISIS

Jordi Tardà (ERC), en el debate de investidura.

Chema Moya (EFE)

CDC y ERC, en el Sinaí

Jordi Mercader

El soberanismo gana tiempo al no fraguar un pacto del PSOE y Podemos

El objetivo prioritario de los partidos del oficialismo independentista es ganar tiempo aquí. Por eso, mejor cuanto más se alargue la desorientación de los partidos allí, en el Congreso de los Diputados. Las palabras de trueno de Joan Tardà solo buscaban épater les espangols, infundir ánimos a los impacientes y tranquilizar a los socios de la CUP. No se están yendo porque no saben cómo irse. Andan perdidos en su Sinaí, con la única brújula de la fe, dudando ante la peligrosidad de los atajos de la desobediencia y temiendo que las diferencias entre ERC y CDC afloren sin disimulo ante el compromiso firme de un referéndum por parte del Estado.

Este compromiso, por ahora, es solo una hipótesis y más bien lejana, para alivio de los independentistas presentes en Madrid. También habrá sido un respiro para ellos que PSOE y Podemos no hayan sabido negociar un acuerdo, evitándoles el trance de tomar partido. Lo más conveniente para sus planes es la repetición de las elecciones. Por el factor tiempo y también por el regalo de moralina que supondría poder afear cada día la falta de madurez política de los partidos estatales por su incapacidad para cerrar acuerdos de gobierno.

Un Gobierno del PP, con el apoyo expreso o tácito del PSOE, o al revés, no sería del todo malo para CDC y ERC. Según su argumentario clásico, significaría la demostración práctica del tanto monta PP como PSOE cuando se trata de Catalunya. Además, la gran coalición sería una fuente de conflictos jurídicos muy valiosa para distraer la atención sobre las dudas existentes en la dirección del proceso.

La resistencia a presentar las leyes de desconexión (teóricamente deberían estar listas, gracias a los trabajos de la comisión de la transición nacional) es una señal de la falta de acuerdo para emprender el camino de las previsibles inhabilitaciones por desobediencia al TC. Sustituyendo este paso trascendente por un contencioso menor, de carácter reglamentario, a cuenta de la creación de una comisión de estudios y una ponencia conjunta, simplemente se aparenta estar en movimiento.

Incógnitas a despejar

Hasta que CDC no se haya reinventado y reorganizado no estará en condiciones de proponer su propia hoja de ruta, seguramente con el referéndum por bandera. Mientras no se sepa quién tiene mayoría en la ANC, Esquerra podrá mantener contra viento y marea que la consulta ya se celebró el 27-S, que el único referéndum a convocar es el de la ratificación de la Constitución de la nueva república. Las dos incógnitas estarán despejadas en junio y tal vez también el grado de influencia del president Puigdemont. La repetición de las elecciones generales sería un buen escenario para la presentación de las novedades. En todo caso, ya solo faltarán unos meses para que puedan convocarse nuevas elecciones al Parlament.