La rueda

Apaguen los móviles

Lo más criticable del acto de entrega de los Ciutat de Barcelona no fue el poema irreverente

1
Se lee en minutos

Quisiera volver a hablar de la ceremonia de entrega de los Premis Ciutat de Barcelona. Sí, ya sé que el tema no es nuevo y que, además, el supuesto escándalo del poema irreverente, la poeta iconoclasta y el concejal intransigente que se levanta y se va ha sido tratado hasta la saciedad. Pero es que no es de eso de lo que les quiero hablar. Si vuelvo a la ceremonia es porque resulta que asistí como espectador y lo que encontré más criticable les aseguro que no tuvo nada que ver con el incidente del poema. En absoluto. Lo que me llamó más la atención, tanto como para justificar este artículo, está relacionado indirectamente con el tema de la semana pasada en la ciudad. La cosa va de la adicción a los teléfonos móviles.

Me explicaré. Como les decía, asistí a la entrega de premios y me tocó sentarme en las primeras filas de una sala llena a rebosar. El ambiente en el Consell de Cent era solemne. Ante nosotros, presidiendo el escenario donde se entregaron los premios y donde se desarrollaron las diferentes actuaciones de la noche, teníamos, a la izquierda de la sala, a los concejales municipales; en el centro, a la alcaldesa y los tenientes de alcalde; y a la derecha, a los galardonados, unas 30 personas. Para crear una atmósfera más adecuada y propicia se bajaron las luces de la sala y la entrega de los premios y las actuaciones musicales y poéticas se desarrollaron en un ambiente de penumbra. Haciendo un gran esfuerzo de voluntad, enganchado como estoy al móvil, decidí apagarlo por respeto. Pero, para mi sorpresa, lo que la oscuridad puso en evidencia fue una situación muy poco edificante: la alcaldesa y los concejales que presidían el acto se pasaron todo el rato más pendientes de la pantalla de su móvil que de las evoluciones de los artistas y los premiados. Curiosamente, uno de los más activos fue, antes de levantarse y marcharse, el concejal indignado por el poema. ¡Una actitud ejemplar!