Al contrataque

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Mark Zuckerberg, durante su conferencia en el Mobile World Congress.

Mark Zuckerberg, durante su conferencia en el Mobile World Congress. / JULIO CARBÓ

No recuerdo la cantidad de veces que nos han intentado colar la realidad virtual, aumentada o simplemente adulterada con cualquier tecnología. Parece que fue ayer que todos íbamos a tener una tele con la función 3D, hasta tal punto me lo creí que aún tengo mi tele ahí, preparada con unas gafas horrorosas que habré usado -como mucho- una vez en mi vida, encima creo que fue para verme en 'Torrente 4' haciendo de cura. Y qué me dices de las Google Glass, ese artilugio que nos debería haber cambiado la vida hace años. Da igual, esta vez como el fundador de Facebook y archibillonario Mark Zuckerberg ha dicho en el MWC de Barcelona que el futuro son los vídeos 360º, ahora parece que por fin sí. Al fin no tendremos que soportar la realidad que nos ha tocado vivir, y podremos montarnos nuestra realidad paralela y cada uno verá solo lo que quiera ver. Algo así como un concejal del PP, pero en versión honrada.

La historia de la tecnología parece contar la historia de la huida de la realidad. Huir de sus incomodidades. De sus imposiciones. Huir de ella para no tenerse que soportar. Primero huimos de nuestra débil condición animal sin demasiadas defensas. Después de la climatología adversa, la dictadura solar, los cambios de estación, de los accidentes geográficos y la orografía desfavorable. Y más tarde tratamos de reducir ese inconveniente llamado distancia y lo llamamos TIC. Y los últimos 50 años nos pillan huyendo de la necesidad de estar acompañados para dejar de estar solos. Una huida sin demasiado éxito, debo decir.

SIEMPRE A TRAVÉS DE UNA PANTALLA

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Hoy, si te fijas, miramos siempre de segundo ojo. Siempre a través de. Un móvil, una tele, un ordenador o un visor cualquiera que quieren atar a nuestra cabeza, no vayamos a escapar. Así lucimos los asistentes a cualquier función infantil de fin de curso, babeantes padres parapetados tras nuestros móviles en modo paparazi sin atender a lo más importante que se presenta ante nuestros ojos: el inexorable paso del tiempo reflejado en las habilidades de nuestra prole, o dicho de otro modo, la realidad. Ni virtual ni aumentada. Realidad y ya. Seguimos sin ser conscientes de que lo que no miremos directamente, jamás habrá sido visto por nuestros ojos. Siempre a través de una pantalla. Siempre a través de.

Usa tus ojos. No delegues en los ojos de una máquina. Te podría dar muchísimas razones, pero me quedo con tres. La primera, es que tus ojos no necesitan batería para grabar en UltraHD. La segunda, que no solo ven, también perciben. Tienen visión más allá de lo que miran, reciben información más allá de lo que está. Solo hay que dejarles salir de plano. Y la última, porque ellos sí saben emocionarse. Y la tecnología sin emoción es como un número suelto: por muy grande que sea, jamás sabrá lo que está contando.