La rueda

Palabra de rey

En 1989, Juan Carlos dijo que la Constitución no es un obstáculo para objetivos democráticos

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¿Se imaginan que el Rey, para ayudar a clarificar el panorama político y deshacer el bloqueo que inmoviliza a los partidos españoles, anclados en posiciones aparentemente irreconciliables, cogiera un micrófono, una pantalla de plasma o lo que fuera y dijera: «Nuestro sistema está capacitado para amparar y dar cabida a cualquier objetivo político. Es dominante en la actual sociedad española la voluntad de convivir en un orden político basado en la tolerancia. Esto se ha traducido en que ninguna aspiración debe quedar excluida, en principio, por supuestos límites supraconstitucionales sino que, más bien al contrario, es el mismo ordenamiento constitucional la primera garantía de que todo es posible por la vía pacífica, en el marco y conforme a las reglas de las instituciones democráticas»?

¿Qué dirían ustedes? ¿Parecería imposible, no? ¿El jefe del Estado, diciendo claramente que todo es posible por la vía pacífica? ¿Que la Constitución no es ningún obstáculo sino todo lo contrario, la garantía para aspirar a cualquier objetivo político? Pues bien, este discurso es histórico, lo pronunció Juan Carlos I, padre del Rey de ahora, el 6 de diciembre de 1989, tal como nos recordó hace unos días Toni Martínez en un interesante artículo en el Huffington Post. Ciertamente, eran otros tiempos, la violencia y el terrorismo condicionaban la vida y la política de aquellos años y la paz y la convivencia eran valores que había que poner por encima de todo. De ahí el porqué de las palabras de aquel rey. Pero precisamente por eso, porque la Constitución no se ha modificado en estos años, no quisiera tener que pensar que es justamente la ausencia de esa violencia lo que hace inimaginable que el actual monarca las pudiera repetir. O quizá lo que pasa es que hoy, a diferencia de los años 80, de manera pacífica y legítima, la unidad de España, el viejo tabú impensable, está seriamente y realmente amenazado.