El temor a una posibilidad

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En general, la situación de las economías desarrolladas no nos lleva a considerar una posibilidad elevada de recesión mundial.La economía de EEUU tiene una baja tasa de paro, del 5%, aunque es cierto que parte de ese descenso se debe a una menor participación en el mercado de trabajo. Y aunque las pérdidas en el sector energético son importantes, la economía norteamericana es capaz de absorber este shock.

Europa, por su parte, parece seguir con encefalograma plano, pero el impulso positivo de la caída de los precios energéticos debería más que compensar la rémora por los problemas de las economías emergentes y de China.

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La situación de la economía mundial, en consecuencia, no es buena, pero no es catastrófica. Siendo así, ¿por qué la chispa del miedo ha saltado tan rápido? Es posible que la explicación sea que aunque entrar en una nueva recesión mundial no es el escenario más verosímil, su mera posibilidad asuste a los inversores porque en general cogería a las políticas monetarias y fiscales con escaso margen de maniobra:  tipos de interés que ya están en el nivel de cero o negativo, unos déficits presupuestarios altos y elevados niveles de deuda.

En España, además, esta situación llega en un contexto más incierto, desde el punto de vista político.