02 abr 2020

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Análisis

Alerta, que no alarma

Antoni Trilla

Es altamente improbable, pero no imposible, que en algún momento se pueda producir un caso de transmisión autóctona del virus del Zika

Esta semana, la OMS ha declarado que la epidemia de infección por el virus Zika en buena parte de América Central y del Sur -donde (argumento principal) ha detectado un aumento inusual de casos de microcefalia, una anomalía del desarrollo cerebral fetal con graves consecuencias- es una emergencia de salud pública de interés internacional. La Organización Mundial de la Salud hace esta declaración para permitir una mejor coordinación de los esfuerzos dirigidos a controlar la epidemia, impulsar la investigación de una vacuna y de forma urgente tratar de determinar si hay o no una asociación causa-efecto en la relación entre la infección por el virus Zika en embarazadas y el desarrollo de microcefalia. La OMS, cuando habla, habla por todo el mundo, donde la situación es muy diferente en términos de riesgo y preocupación. Es muy cierto, sin embargo, que el mundo actual está globalizado y que una epidemia en cualquier lugar puede suponer un problema aquí.

Los casos de microcefalia se concentran fundamentalmente en Brasil. Hay dudas respecto de cuántos hay realmente y cuántos se pueden relacionar directamente con la infección por el virus Zika. Allí, como en otros países vecinos, la situación es preocupante. Están más cercanos a un cierto grado de alarma. Hay que dedicar todos los esfuerzos y recursos a intentar controlar la epidemia: reducir el mosquito transmisor, acelerar la búsqueda de una vacuna y llevar a cabo rápidamente estudios que permitan confirmar o rechazar la asociación del virus Zika con la microcefalia.

En nuestro entorno no hay ninguna alarma. Todos tenemos que estar tranquilos y alerta. Hay que seguir la evolución de la enfermedad, se debe intentar ayudar en todo lo que se pueda y debemos prever cómo afrontar diferentes escenarios posibles que, en toda Europa, indican que el riesgo de transmisión sostenida del virus Zika es extremadamente bajo. Las medidas preventivas empiezan por reducir aquí la población de mosquito tigre. Tenemos también protocolos elaborados por el Departament de Salut y se está trabajando para adaptarlos constantemente a los últimos conocimientos e informaciones. Ayudan a los médicos y las enfermeras a conocer la enfermedad y saber cómo sospechar de ella y cómo actuar en caso necesario. Veremos y atenderemos más casos importados en las próximas semanas. Son personas que han ido a las zonas epidémicas y han sido diagnosticadas a la vuelta. Es altamente improbable, pero no imposible, que en algún momento se pueda producir un caso de transmisión autóctona: un caso de Zika en un paciente que no ha viajado a las zonas de riesgo. Sería noticia, pero no sería el inicio de ninguna epidemia. Llevamos años atendiendo decenas de casos importados de dengue o chikungunya (enfermedades similares) y no ha habido ninguna transmisión autóctona detectable. Finalmente, no hay restricción de viajes a las zonas con zika, pero hay que recomendar a las embarazadas que no lo hagan, si es posible.

Seguiremos tranquilos y alerta: es nuestro trabajo, el de muchos profesionales sanitarios, una vez más.

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