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No se vayan todavía, aún hay más

Bernat Gasulla

La CUP ha hablado, pero tanto a los enterradores como a los 'fitipaldis' del 'procés' hay que decirles que esto no ha acabado

Artur Mas no será presidentAntonio Baños, cabeza de lista de la CUP el 27-S, ha renunciado al acta de diputado. Oriol Junqueras empieza a moverse y efectúa un paradójico mitin/rueda de prensa pidiendo un acuerdo que evite elecciones. El proceso hacia la independencia de Catalunya parece tocado. Pero, ojo, no está hundido. Con su negativa a la investidura de Mas como president, la formación anticapitalista, asamblearia y, subrayémoslo, independentista ha plantado en la ruta del país nou un obstáculo que, de entrada, parece insalvable. Pero harían bien tanto los enterradores de Mas y del procés como los hoy desesperados fitipaldis de la independencia en ser conscientes de que la partida no ha acabado. Simplemente entra en otro terreno.

Consciente de los efectos que acarrea la decisión de la CUP, Mas ha anunciado su intención de "plantar cara", tanto a los de aquí como a los de fuera (se entiende que los de Madrid). Además, Junts pel Sí ha ratificado su postura: Mas es y será su candidato. Y mientras, Esquerra riñe a CDC y la CUP y les pide que sigan negociando de todo, incluso la presidencia.

BASE SOCIAL

Muchos dan por acabada la vida política de Mas tras el portazo cupaire. Otros quieren enterrarlo, incluso vivo, y con él sepultar la reivindicación independentista de cientos de miles de personas. Sería temerario, pese a todo, predecir el destino del presidente en funciones, máxime si se recuerdan otras muertes prematuras, y fallidas, del líder convergente.

Reflexión similar, aunque en sentido contrario, deberían hacerse los velocistas del procés, que tendrían que ser conscientes de una cosa. La democracia parlamentaria requiere no solo de razones, sino también de aritmética. Si sumas, gobiernas. Si sumas, llevas tus proyectos adelante. Y el parto de la CUP ha servido para corroborar que emprender un Estado catalán requiere una base política y social que acarician, pero que todavía no tienen. Y es para ampliar esta base social que la CUP mira ahora a ERC y a En Comú Podem, con su derecho a decidir y su referéndum. Vamos, que aún queda mucho por ver.   

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