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La difícil situación socialista

El partido de los resignados

Carlos Carnicero Urabayen

El PSOE no resistirá la próxima embestida electoral si no es capaz de generar nuevas ilusiones

Nunca el PSOE ha tenido tanto poder tras perder unas elecciones. Jamás fue tan arriesgado administrarlo. No ha caído en la irrelevancia como muchos vaticinaron, pero ha tenido sus peores resultados. Si ha logrado obtener más votos que Podemos ha sido porque ha capitalizado el voto de la resignación de los progresistas de este país que no confían en el partido morado. Sin generar ilusión, no resistirá su próxima embestida electoral. Por si esto fuera poco, su líder, Pedro Sánchez, está acorralado en su propia casa tratando de aplacar una rebelión interna.

Asistí a una comida de militantes socialistas el día de las elecciones. Son jóvenes pero llevan más de diez años en el partido. Algunos asesoran a Pedro Sánchez; otros se han distanciado. En un momento dado les dije que en realidad estábamos celebrando la comida del día siguiente, porque todo eran caras largas antes de conocerse los resultados. Todos hubieran saltado de alegría al conocer, entre cordero y cochinillo, que Podemos no superaría al PSOE.

Si Podemos es el partido de los indignados que con mayor o menor dosis de utopía acuden ilusionados a las urnas, el PSOE se ha convertido en el partido de los resignados que con amargor acuden a votar como el dueño de una mascota que la lleva al médico para ser sacrificada cuando está muy enferma. ¿Por cuánto tiempo puede el PSOE contar con muchos votantes que le apoyan por una suerte de 'sentido del deber' ante el temor que les supone Podemos o las dudas que sienten hacia Ciudadanos?

SIN PREPARACIÓN

Sus listas electorales tienen poco nivel. Hay renovación pero los jóvenes no están tan preparados ni tienen tanto talento como necesita su partido. La mayoría son fieles dirigentes que no han tenido actividad profesional más allá del partido. Fuera de su circuito sufrirían en el mercado laboral; dentro se hacen paso a costa del deterioro de una organización a la que aman y necesitan. Ante la pregunta que lanzan al aire los ciudadanos - ¿qué hizo usted antes?- las nuevas caras del PSOE responderían en su mayoría con silencio.

Cuando un partido no se abre a la sociedad no atrapa talento. La selección adversa, que premia a los fieles al margen de su capacidad, sigue siendo un lastre para el PSOE. Antes podía camuflarse a los burócratas, duchos para dirigir una asamblea pero incapaces de generar emociones en un público cada vez más exigente, pero ahora las redes sociales inundan de luz la política y los partidos. Es verdad: mediáticamente el PSOE está más aislado que nunca, pero cuando sus nuevos líderes acuden a los platós de TV no tienen las habilidades de sus adversarios.

CANDIDATOS

El PSOE no incluyó en sus candidaturas a ningún Ángel Gabilondo. Este respetado catedrático de Metafísica fue su candidato a la comunidad de Madrid el pasado mayo. Habló de Kant y generó curiosidad en muchos jóvenes a los que les aburren los políticos que repiten machaconamente los tópicos conocidos. El ingenio no sale de la nada. Esta vez los fichajes estrella de los socialistas, Zaida Cantera, militar con una dura historia de abusos a sus espaldas, e Irene Lozano, ex parlamentaria de UPyD, no han producido efecto alguno. Su valor para el PSOE es un enigma porque han estado apartadas o escondidas.

Si bien ambas han resultado elegidas, Eduardo Madina, hasta hace poco rival de Sánchez para liderar el partido, se ha quedado fuera. Ninguno de los comensales socialistas entendía cómo Madina, que tiene tirón entre los votantes, había estado desaparecido en la campaña. «Lo primero que hizo Obama fue fichar a Hillary», les dije exagerando un poco. «Él nunca quiso integrarse», me dijeron. En las horas más bajas, el sectarismo sigue en la cultura del partido.

El espectáculo de estos días, con una líder de Andalucía que quiere liquidar al secretario general, pertenece también a un mundo paralelo. Si Sánchez tiene ante sí el poder más difícil de administrar que tuvo cualquiera de sus antecesores -pactar con Podemos tras fijar como línea roja un 'n'o a un referéndum en Catalunya o asumir nuevas elecciones- las zancadillas que sufre en su propio campo no le sirven precisamente de ayuda. Iglesias se burla de su debilidad cada vez que puede.

También llamó la atención la ausencia de líderes europeos en apoyo del PSOE. Una de las principales fortalezas que tiene frente a Podemos es su familia política europea. Si el partido de Iglesias mira para otro lado cada vez que se habla sobre Grecia y su impotente líder Tsipras -cuyo logro principal ha sido aplacar el caos que él mismo provocó-, el PSOE podría mostrar fortaleza y fiabilidad enseñando sus alianzas internacionales. Quizá pueda hacerlo pronto en la que será su última oportunidad.

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