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Al contrataque

Política busca políticos

Antón Losada

Ha transcurrido una semana desde las elecciones y ya anda el país de los nervios porque aún no hay presidente, no se han hecho las reformas que debíamos hacer, no tenemos nueva Constitución, no se ha arreglado lo de Catalunya y solo el espíritu navideño ha evitado el colapso de la bolsa y la prima de riesgo porque, al parecer, hasta los mercados tienen familia a la que quieren ver en Nochebuena. Así es España. Una legislatura entera en Babia y ahora entra la prisa por hacerlo todo de golpe.

Es de gente poco informada esperar tener Gobierno pronto. Con Mariano Rajoy al frente de las operaciones, abandonen toda esperanza de que algo se arregle rápido. Parece mentira qué poco le conocemos tras cuatro años de presidencia. Rajoy no resuelve problemas. Deja que se pudran hasta que solo queda él para gestionarlos. Cuanto más tarde, mejor. Ese es su lema.

Perdemos el tiempo si aguardamos del marianismo algo que no sea marianismo. Sin embargo, sí podíamos tener cierto derecho a esperar que, a la complejidad, el pluralismo y la exigencia de compromiso y capacidad de negociación y acuerdo derivadas del resultado electoral, alguien respondiese con un pensamiento algo más elaborado, un poco de sutileza y cierta visión.

Pero estamos y están tan acostumbrados a la política de ganadores y perdedores que no saben qué hacer ahora que nadie ha ganado y no está claro quién ha perdido. Así que hacen lo de siempre: ir a lo fácil, o susto o muerte. La prueba de que ninguno se siente ganador la tienen en los desesperados esfuerzos que hacen todos por exhibirnos su victoria enseñando las cabelleras de sus adversarios. Ahora mismo hay tanta línea roja trazada que España parece un baño de sangre. La simpleza no tiene suelo, siempre se puede caer un poco más bajo.

Vuelta a la casilla de salida

Ante la duda, todos han vuelto a hablar, sin nombrarla, de la misma Catalunya que todos pusieron especial empeño en no mencionar en la campaña. Hemos regresado a la casilla de salida. Ya podemos elegir, otra vez, entre quienes no negocian con la unidad de España, quienes quieren romper España, quienes solo hablan con los que no quieren romper España, quienes solo hablan con los que quieren a España y quienes se declaran patriotas pero de esa gran nación de naciones que debería ser España.

El problema es que no quedan líderes como antes, pensarán ustedes. Se equivocan. Si algo sobra es liderazgo. Tenemos de todo y en abundancia. Pueden escoger entre quienes mandan en su partido y quienes no saben quién manda en los otros. Nos sobran líderes. Lo que nos falta son políticos normales y corrientes, que aprendan de la gente normal y corriente que gobernamos nuestra vida en minoría y no nos queda otra que formar gobiernos de coalición a diario para tirar adelante en casa, en la calle o en el trabajo.

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