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El 15-M marca la agenda cinco años después

Saül Gordillo

Ha llegado la hora de la venganza de la izquierda radical ante la derecha desmesurada

El primer resultado de la búsqueda «desalojo plaza Catalunya» en Google es una galería de seis fotógrafos de EL PERIÓDICO sobre el polémico desalojo ordenado por el conseller Felip Puig de los acampados del 15-M en Barcelona en mayo del 2011. Casi cinco años después, el 15-M aparece en los resultados del 20-D de Podemos en Catalunya y Euskadi, y en la asamblea de la CUP que decide el futuro del proceso independentista y condiciona la política española tras el descalabro del bipartidismo. Los partidos del sistema sufren en sus propias carnes la rabia generada por la mayoría absoluta del PP y por el «Govern dels millors» de CiU antes de que la federación abrazase el soberanismo porque entonces andaba pactando con el PP. La izquierda radical, transformadora o revolucionaria, la que marca la agenda en Catalunya y va camino de hacerlo en España, llámese CUP o Podemos, sea Antonio Baños, Ada Colau o Pablo Iglesias, si alguna cosa tiene es memoria. Cuando los Mossos cargaron contra los acampados y el conseller criminalizó a los medios que difundieron las imágenes de la desproporcionada actuación policial -que tuvo, entre otras víctimas, al David Fernàndez que ahora dice  a investir a Artur Mas-, la derecha sacaba pecho como si fuera un avance respecto del tripartito y el zapaterismo. En cinco años, muchos de los acampados siguieron formándose y se marcharon al extranjero. Otros entraron en la política institucional y la CUP antes de que Barcelona en Comú o Podemos canalizaran la indignación, la rabia de clase y el odio acumulado por aquella represión. Hoy, tras cinco años de mucho Twitter y medios digitales alternativos, ha llegado la hora de su venganza ante aquella derecha desmesurada. Y entre los dos extremos, las clases populares y la media venida a menos aparecen ahora atónitas.

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