Editorial

Catalunya se acerca otra vez a las urnas

El renovado veto de la CUP a investir a Mas devuelve la pelota a Junts pel Sí, pero no deja muchas opciones reales

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Dos meses después de las elecciones del 27-S, estamos como estábamos. En todo caso, Catalunya está hoy más cerca de repetir los comicios tras la asamblea de la CUP celebrada ayer en Manresa, en la que se impuso por una diferencia notable la opción de seguir vetando a Artur Mas como president. La segunda alternativa preferida de las cuatro que se sometieron a votación fue la de ir a unas nuevas elecciones, y solo una cuarta parte de los militantes que se pronunciaron lo hicieron por respaldar a Mas.

La opción ganadora aboga por continuar las negociaciones con Junts pel Sí, pero, a la vista de la experiencia vivida desde el 27-S, quizá lo más aconsejable sea acudir de nuevo a las urnas, aunque esta solución era, en principio, la que todos los implicados rechazaban. Durante estos dos meses bizantinos, la CUP ha sido sometida a fortísimas presiones desde el entorno de CDC, pero el partido anticapitalista, al que no se le puede reprochar incoherencia, no ha cedido en sus pretensiones de pactar un plan de choque social que incluya la reversión de recortes y privatizaciones, la ruptura con el Estado y la búsqueda de un president que no sea Mas.

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Mientras, en el otro bando las concesiones han traspasado todos los límites, desde una declaración secesionista y de desobediencia de las leyes -aprobada además antes de la investidura- hasta un vaciado de competencias de la presidencia, pasando por la presentación de una cuestión de confianza a unos meses vista para pasar el examen de un partido que tiene 10 diputados frente a 62 de JxSí. Estas rebajas, según Mas, no afectan a la dignidad de las instituciones, argumento que contrasta con las opiniones de los dirigentes de otros partidos, entre ellos su hasta hace unos meses aliado Josep Antoni Duran Lleida. Pero no es razonable que Mas tenga una idea de la dignidad parecida a la de la legalidad. Y el intento final de aguar la declaración secesionista rebajándola a mero «deseo» solo ha servido para dificultar el pacto con la CUP.

Ante la campaña desatada contra la CUP, equiparada al PP por el hooliganismo de las redes sociales, el partido antisistema quería evitar la división que se mascaba y preservar la unidad. Eso lo consiguió ayer en buena medida al pasar de nuevo la pelota a JxSí, que debe ahora plantearse seriamente si el mal menor no es acudir de nuevo a las urnas ante la férrea negativa a prescindir de Mas.