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Mas, entre el cruasán de chocolate y el haba del roscón de Reyes

Xavier Rius

El programa Polònia de anoche hizo la segunda parte del gag del cruasán que tanto impactó la semana pasada. El presidente en funciones iba al bar a pedir un cruasán de chocolate, pero el mismo dependiente, que unos días antes se lo había negado a Antonio Baños como protesta por su negativa a investir presidente, también se lo negaba a Mas, dado que no lo podría pagar al haber cerrado Mariano Rajoy  la llave del FLA.

Hace dos años Mas, al regresar de los viajes a la India y los Estados Unidos, dijo que el proceso catalán sería un movimiento como el de Gandhi y Luther King. Movimientos que, recordemos, fueron muy largos, hubo muertes -ambos fueron asesinatos-, y exigieron una desobediencia civil masiva de la población. El apartheid hacia la población negra en los autobuses de Alabama se terminó tras trece meses en que toda la gente de color hizo boicot al transporte público, yendo cada día a trabajar andando o en bicicleta. Y el Polonia ironizó el brindis al sol de Mas sobre la resistencia pacífica, con un presidente vestido a lo Gandhi diciendo que si había que hacer una huelga de hambre, que comenzara Oriol Junqueras que estaba más gordito.

El gag de ayer el Polonia nos mostraba una consecuencia más que previsible de un proceso que quiere ser desobediencia civil, pero en el que quizás no se ha explicado a la gente las consecuencias que han tenido históricamente todos los procesos de ruptura conseguidos con la resistencia no violenta y la desobediencia.

La cuestión no es si retrasar las transferencias del Fondo de Liquidez Autonómica es no justo, que no lo es, ni si es una nueva humillación dado que este dinero era nuestro, ni si es un  castigo colectivo injusto. La cuestión es que si se inicia un proceso de desobediencia civil, es de suponer que el adversario actuará y aplicará los instrumentos que tenga a su alcance.
Por eso siempre he creído que mientras por una ruptura pactada es necesario el 50% más uno de los votos, por una no pactada se precisa mucho más, dado que la cuestión no es si te gustaría que Catalunya sea un estado independiente, sino, si una gran mayoría está dispuesta a sufrir las consecuencias de, siendo los más débiles, iniciar un proceso de desobediencia que tendrá una respuesta y un precio. Es decir estar dispuesto a ser represaliado y a mantener una resistencia que exigirá fuertes sacrificios personales. Un proceso en el que sólo si los que desobedecen son muy mayoritarios y se mantienen firmes, el adversario acaba cediendo o pidiendo negociar.

Los dos gags del Polonia sobre el cruasán de chocolate abordan con humor la situación de impás que vive Cataluña, haciendo del cruasán un símbolo que puede dar lugar a nuevas versiones de la 'estelada', la azul y la roja, en las que la estrella del triángulo pase a ser un cruasán, con o sin chocolate.

Croasán en francés significa "creciente", y según la tradición nació en Viena en 1683 para celebrar el fin del asedio de la ciudad por parte de los turcos. Así se explica que la noche que los turcos excavaban unos túneles bajo la muralla para hacer el asalto definitivo, unos panaderos que trabajaban a esa hora oyeron el ruido, y avisaron sigilosamente a las tropas imperiales que pudieron repeler a los atacantes que fueron derrotados. Y entonces, como homenaje a los panaderos se instauró esta pasta dulce en forma de luna creciente o cuarto creciente, símbolo del Islam y de la bandera turca, para que los vieneses se la comieran cada mañana. Hay otra versión que afirma que el cruasán -una pasta con la forma de luna islámica- fue la contraseña con la que se avisó que el ataque era inminente.

Habrá que ver si la próxima semana el Polonia nos deleiterá con un nuevo gag con cruasanes de la seguro animada asamblea de la CUP que celebrará mañana. Y quién sabe si el tipo de pasta, con o sin chocolate, que desayunen estos días Mas, Junqueras, Baños, Gabriel y Romeva, y lo que se sirva a la asamblea de la CUP, tendrá o no un significado oculto. Pero si no comen todos pronto su cruasán de chocolate, tal vez tendremos que esperar al roscón de Reyes del 6 de enero, en el límite de la convocatoria de nuevas elecciones. Y ya sabemos que si comes este roscón, puedes acabar coronado rey o solo comiéndote la indigesta haba.