23 oct 2020

Ir a contenido

La clave

Alfonso Alonso, Soraya Sáenz de Santamaría y Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

EFE / JUAN CARLOS HIDALGO

Rajoy aprieta a Mas con el FLA

Juancho Dumall

¿Qué pasará si la Administración catalana tiene que hacer restricciones severas en sus pagos con el riesgo de colapsar el sistema?

La decisión del Gobierno central de condicionar la financiación a Catalunya a través del Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) es un paso que no va a ayudar a restablecer el diálogo sensato entre las dos administraciones y, por el contrario, ahonda el abismo entre Madrid y Barcelona. Para empezar, el momento elegido, en plena precampaña electoral, sugiere que tanto la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, como el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, han aprovechado el pulso con Catalunya para sacar pecho al grito de ¡se va a enterar Artur Mas! De paso se vuelve a insistir en la idea de que la Generalitat orienta el gasto de manera caprichosa, dando prioridad a la construcción de estructuras de Estado, sin atender a los «servicios públicos fundamentales», tales como la educación y la sanidad.

Con la publicación, el sábado, en el BOE de los requisitos para poder recibir oxígeno financiero vía FLA, se da un paso que no llega a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, pero que supone un seria amenaza para la autonomía financiera de la Generalitat. Esa debe de ser la respuesta «proporcional» de la que suele hablar el presidente del Gobierno desde que el Parlament de Catalunya aprobó la resolución de desobediencia. Y ojo, porque allí puede estar el tan temido choque de trenes. ¿Qué pasaría si el FLA cierra el grifo y la Administración catalana, sin acceso a los mercados financieros, tiene que hacer restricciones severas en sus pagos con el riesgo de colapsar el sistema? Ese castigo se extendería al conjunto de la sociedad catalana, lo que sería una enorme injusticia y probablemente se volvería contra el poder central.

MÁS AGRAVIOS

El nacionalismo aprovechará con toda seguridad la política agresiva de Montoro para extender su relación de agravios y hacer nuevas apelaciones a la dignidad de Catalunya. De momento, Francesc Homs, el candidato convergente el 20-D, ya ha aprovechado la ocasión para culpar a Hacienda de que algunas empresas hayan decidido trasladar su sede de Barcelona a Madrid. Un punto débil de la actual movida soberanista se convierte así en una fortaleza.