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Leo, sin ningún tipo de sorpresa, que durante el año 2014 más de 80.000 españoles emigraron al extranjero. Constato, con los datos que ofrece el Instituto Nacional de Estadística, que de estos el 75% tienen entre 25 y 34 años y marchan para tener el trabajo que aquí no han encontrado. Un porcentaje más para poner dentro de la carpeta que guarda otros como el 46,6% de menores de 25 años parados o el 42,9% de personas entre 20 y 25 que restan en la misma situación. Un país de porcentajes vergonzosos que presume de recuperación económica.

Teniendo como marco este contexto económico, durante estos últimos años he oído decir a sociólogos y políticos que mi generación, la del 42,9% de parados, es la más preparada de la historia de este país. Argumentan que una vez consolidada la democracia y con el desarrollo tecnológico, los jóvenes comprendidos entre los 18 y 25 años somos un colectivo con las aptitudes necesarias para hacer progresar el país. Siempre pregunto lo mismo, para qué sirve o para qué somos la generación más preparada? Un mercado laboral precario y unas jornadas laborales de más de ocho horas no me inclinan a pensar en este concepto. El paro y el mercado reducen la generación más competente a aceptar contratos laborales de 500€ por jornadas de 40 horas semanales. El contexto económico nos empuja a la "movilidad exterior", a trabajar como autónomos con una cuota que se come un tercio del salario mensual o a vagar por trabajos pagados en negro. En definitiva, y para responder a la cuestión: somos la generación más preparada para aceptar ofertas de estas características o irnos. Al fin y al cabo, la reflexión final es: "si yo no acepto la oferta que hay sobre la mesa, lo hará quién hay detrás de mí".

Este mes de octubre la revista que fundé con un grupo de jóvenes del mundo cultural y periodístico ha cumplido dos años, y lo ha hecho inaugurando un local que nos han cedido para que podamos promocionar a jóvenes artistas que no tienen la oportunidad de exponer. El espacio se quedó pequeño, muchos de quienes conocieron por primera vez el proyecto nos decían, ¿como lo habéis hecho con un presupuesto de cero euros? Nace de la inquietud de unos jóvenes antisistema. Y no entenderemos el concepto en el sentido estigmatizado de quemar o romper como algunos interpretan, todo lo contrario. Cuando el momento y el contexto hacen de barrera y te niegan la ilusión para hacer aquello por lo cual has estudiado, tienes dos maneras de afrontarlo, te resignas a aceptar la situación o luchas contra ella. Si el sistema hace imperativo que niegues tu sueño de trabajar en aquello que siempre has deseado, rebélate contra este. Ser antisistema es, en buena medida, el proyecto de RevistaMirall.com y el de otros muchos jóvenes que andan sin seguridad pero organizados para invertir parte de su tiempo en algo que los satisface. Jóvenes pluriempleados que no llegan a final de mes, que luchan contra el muro que el sistema ha edificado con conocimiento o ignorancia. Mirall es una revista que nació para dar la oportunidad de promocionar su valía a todo aquel que lo desee del mundo cultural y periodístico, todos los proyectos que nacen con el mismo espíritu son resultado de las inquietudes de unos jóvenes antisistema. Se mantienen tercamente contrarios a aceptar un sistema injusto, y así seguirán hasta que cambie.

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