Al contrataque

'Send in the clowns'

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Bono, durante un concierto en el Palau Sant Jordi.

Bono, durante un concierto en el Palau Sant Jordi. / FERRAN SENDRA; INSTAGRAM; TWITTER

Durante el concierto de U2 concierto de U2el pasado viernes, hubo un momento mágico en el que un Bono un tanto pasado de carnes y algo mayor incluso para hacer de Bono -aunque con el talento intacto-, se marcó un snippet del Send in the clowns,Send in the clowns quizás una de las más bellas melodías jamás compuestas.

Solo unos días después, se me ocurrió ironizar en Twitter sobre el Día de la Hispanidad, sobre el ministro Morenés y sus ganas de sacar los tanques, pero también sobre el hashtag #NadaQueCelebrar. Y la que me cayó -por ambos lados- fue de palomitas al microondas. El caso es que me reí mucho, pero también me hizo pensar que hoy, en España -y ya no digamos en Catalunya-, el título de Sondheim cobra un sentido más literal que nunca. Por eso reivindico, send in the clowns. Porque mira si estamos mal que hasta el término payaso se ha convertido en un insulto. Send in the clowns. Porque reír se ha convertido en un deporte de riesgo. Allí donde hay alguien manufacturando risas, siempre aparece el típico perdonavidas agitando el garrote de la demagogia. Con lo mal que está todo, claro, como a ti te va todo de lujo. Serás cínico, ricachón capitalista, exigir risas cuando hay gente que lo pasa tan mal. Cuánto daño ha hecho el rictus de Podemos.

Cálmese, hombre, cálmese. Si precisamente, igual lo que estoy defendiendo es que la gente que peor lo pasa sea la que entone la primera carcajada. Hacia los de arriba, hacia los que les han quitado todo. Que se rían de ellos y que, por un momento, hagan lo que más le jode al poder, dientes, dientes, que les ridiculicen y les demuestren que hay cosas que jamás les podrán quitar. La sátira ha sido siempre el arma de la clase media. La ópera bufa fue siempre cosa de masas. Los ricos temen la risa del pueblo más que una troika. Iceta, mira, no bailes más.

No se puede bromear

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Send in the clowns. Censores de sonrisas ajenas, son ustedes el Jorge de Burgos de El Nombre de la Rosa Me recuerdan a la Semana Santa franquista, cuando se prohibía radiar música que no sonase fúnebre. "Hay cosas sobre las que no se puede bromear". Así empiezan todas las dictaduras, los fundamentalismos y el retroceso social. Cuando el humor no es incorrecto, no es tal. Send in the clowns. Porque necesitamos reírnos no menos, sino más. De todo y de todos. Quien censura cualquier broma está convirtiendo nuestra libertad en una pantomima de las que no hacen ni puta gracia. Da igual que sean unas caricaturas heréticas o el discurso antinacionalista de un galardonado director de cine. Si intentaban hacernos sonreír, debemos aplaudirles siempre y en todo caso, aunque no lo hayan conseguido. Sobre todo si no lo han conseguido.

Más Mongolia. Más Intermedio. Más @GerardoTC. Más Voltaire. Puede que no me haga gracia que te rías de eso, pero defenderé con mi vida tu derecho a hacerlo.