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La oportunidad de Pedro Sánchez

Joaquim Coll

Lo más relevante que ha sucedido de cara a les elecciones legislativas del 20 de diciembre es la ruptura definitiva entre Podemos e Izquierda Unida para formar una coalición. Pablo Iglesias quería incorporar a Alberto Garzón en sus listas sin alcanzar un acuerdo general con la formación heredera del viejo PCE. El mayor beneficiado de las descalificaciones mutuas y de la lucha electoral que va a producirse en la llamada izquierda alternativa es el PSOE. Podemos lleva muchos meses a la baja en cada nueva encuesta, y ya aparece por detrás de Ciudadanos, mientras IU repunta un poco. El voto útil para echar a Mariano Rajoy de la Moncloa se lo llevará Pedro Sánchez. También en Catalunya, tras el fracaso de la coalición Sí que es Pot el 27-S, el PSC consolida su primacía en el centroizquierda. Cuando faltan apenas 70 días para las elecciones, los socialistas tienen una oportunidad de vencer al PP si ciñen su mensaje a aquello que realmente importa a los ciudadanos y evitan perderse en tortuosas polémicas como la del cupo vasco.

La reforma constitucional va a centrar una parte sustancial del debate en las próximas semanas. El PSOE parte de la ventaja respecto a los demás que tiene una posición bien definida en Granada, acordada con el PSC y consensuada por todas las federaciones, particularmente con la andaluza. No tiene ninguna necesidad de ir más allá, puesto que no se trata de escribir la Constitución antes del 20-D. Tampoco debe entrar en discusiones esencialistas en torno a conceptos escurridizos como nación. Si cada líder autonómico se pone a opinar sobre la cuestión territorial, como ha hecho el presidente valenciano Ximo Puig, el PSOE corre el riesgo de que su propuesta federal sea vista como insegura. Además, la reforma constitucional tampoco excita demasiado a su electorado, según el último barómetro del CIS, y solo será posible si, entretanto, no se convierte en un arma electoral que enfrente en exceso a socialistas con populares, ciudadanos y podemistas.

Por eso, Sánchez debería centrarse en explicar bien la agenda socialdemócrata, particularmente la reforma fiscal y laboral. En España hay margen para recaudar más. Estamos ocho puntos por debajo de la media europea. Eso significa unos cuantos miles de millones al año, que pueden servir para garantizar tanto el sistema de pensiones, que se debe revisar con consenso en el Pacto de Toledo, como para reparar el daño que ha sufrido la sanidad pública con los recortes.

La reforma laboral del PP ha sido un durísimo mazazo a los derechos de los trabajadores, puesha hecho aumentar las desigualdades y la desprotección social. La economía española no puede funcionar con un 22% de empleados pobres. No hay varitas mágicas ante el desafío del constante cambio tecnológico. Pero Pedro Sánchez tiene una oportunidad si sabe trasmitir la idea de que en España hay futuro. También para los jóvenes.