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La rueda

La esperanza blanca del españolismo

Enric Marín

Rivera es valorado como tapón doble contra el populismo de izquierda y el independentismo catalán

El 27-S ha tenido dos consecuencias que marcan el terreno de juego de las elecciones del 20-D. Ambas tienen relación con los resultados de Ciudadanos y CSQEP. Me refiero a la ruidosa aparición en escena del expresidente Aznar en el debate del PP y el desacuerdo electoral entre Podemos e Izquierda Unida. El movimiento de Aznar cuestiona el liderazgo del equipo de Rajoy y fija posición ideológica. Elogiando a Rivera, recuerda cuál es la posición hegemónica del nacionalismo español en el tema de Catalunya y en el debate sobre la distribución del poder territorial. Por ahora, la sombra de la FAES es bastante larga. Los movimientos de la derecha española están muy condicionados por el aznarismo. Hecho nada anecdótico si tenemos en cuenta que el PSOE hace tiempo que decidió que en el debate territorial no puede desmarcarse MUY ostensiblemente de la idea de España que encarna el PP.

A su vez, el desacuerdo entre Iglesias y Garzón hace más improbable la irrupción de una fuerza política electoralmente lo bastante fuerte como para consolidar un polo ideológico alternativo a lo que representa la FAES. Todo apunta a que las fórmulas de gobierno tras el 20-D dependerán de la relación de fuerzas entre PP, PSOE y C's.

En este contexto, quien tendrá la campaña más agradecida es el partido de Rivera. Las élites económicas lo ven como la esperanza blanca del nacionalismo español. Es valorado como un oportunísimo dos en uno: tapón simultáneo del populismo de izquierdas y del independentismo catalán. Evidentemente, tiene garantizadas las simpatías de la corriente mayoritaria del sistema mediático español. En la liga que juegan Iglesias y Rivera parece que el liderazgo será del segundo. Pero, con respecto al pleito catalán, C's nunca ha sido parte de la solución. Es y será parte sustantiva del problema. Aquí y allá.

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