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Los rumores de las últimas semanas son ya evidencias. Hoy es innegable la presencia de tropas rusas en Siria. La ayuda al gobierno sirio de Bashar al Asad no llega ahora. Hace años que Moscú envía armamento y ayuda humanitaria en Damasco. Ahora, sin embargo, el despliegue de tropas es un paso adelante.

Entramos así en la tercera fase de la guerra. En la primera, el choque fue estrictamente civil. El gobierno se enfrentó con la oposición laica del Ejército Sirio Libre, integrado básicamente por desertores. A estos se añadieron islamistas que decantaron la balanza a favor de la oposición. La segunda fue protagonizada por la entrada de los aliados chiítas de Asad. Irán, y sobre todo los libaneses de Hezbolá, hicieron un giro a la guerra. El icono fue la reconquista de Homs y la derrota de la oposición en el Antilíbano.

Irán, sin embargo, ahora está centrada en Irak. En cuanto a Hezbolá su fuerza se ha agotado. La eternización de ofensivas como la de Zabadani o las derrotas en Idlib muestran un retroceso de la milicia libanesa.

Datos concretos

Es en este contexto que ha Moscú ha dado un paso más. El detalle del despliegue más preciso lo ha publicado InformNapalm. Primero fuerza naval, donde la conquista rusa de Crimea ha sido fundamental. La flota del Mar Negro es hoy el cordón umbilical por el que sobrevive el gobierno sirio. Rusia envió en el año 2003 29 expediciones de ayuda en 2013, básicamente tanques y munición. El año siguiente fueron 46. Este año ya son 44 en sólo 8 meses. El puerto de Tartus ha sido la puerta de entrada hecho normal pues desde 1971 el ejército ruso, tiene una "centro de apoyo naval". Pero el centro ha pasado de tener cuatro militares rusos a cientos de ellos pasando, a raíz de la derrota en Idlib, a ser una base naval rusa. Por otra parte, imágenes por satélite han mostrado un enorme desembarco militar en Latakia a mediados de este mes.

El diario británico Telegraph ha sido claro en su titular "Rusia comienza las operaciones militares en Siria" en un artículo (09/21/2015) donde muestra la llegada de 28 aviones militares rusos en la base de Latakia. Novaya Gazeta, diario ruso, da por hecho que los bombardeos rusos en Siria están a punto de empezar. Según el Financial Times, en una primera fase, Putin enviará 2.000 militares más.

Solo en el oeste de Siria

Actualmente la presencia rusa en Siria es centrada en la parte oeste, en especial Latakia. El cálculo de tropas llega a unos 1.700 efectivos sólo en Tartus que, en general, no han entrado en combate. En general no significa que haya excepciones sobre todo con las unidades blindadas pero también de tropas de tierra luchando en Zabadani junto a las NDF, la milicia leal a Al Asad o incluso directamente el pasado 20 de septiembre en Latakia. Las evidencias de presencia militar rusa aportadas por Stratfor en Latakia obligó a Moscú, el 15 de septiembre, a reconocer que tenían notable presencia argumentando que ayudaban a rehacer un aeropuerto.

Una intervención inteligente

EEUU continúan una campaña sin éxito a excepción de los avances de las milicias kurdas a quien el Washington Post ha definido como el "mejor aliado". Pero la entrada en juego de Turquía a raíz del atentado de Suruc (20.07.2015) ha dejado en jaque la colaboración kurdo-americana. El jefe de la misión de EEUU contra el IS, John Allen, ha dado total apoyo en Turquía siendo determinante en abandonar el movimiento kurdo de Siria. A raíz del despliegue ruso, Allen será sustituido.

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El planteamiento ruso de intervenir en Siria ha sido diferente. En primer lugar Assad pidió ayuda a Rusia, con lo que su intervención no puede ser entendida ni como imperialista ni como unilateral. En segundo lugar Putin ha hecho una serie de movimientos inteligentes como la visita del dignatario eslavo en Israel y el acuerdo con Netanyahu para coordinarse en Siria.

Es pronto para evaluar la entrada de Rusia en la guerra. En primer lugar, como todo el mundo hace, el objetivo oficial es el Estado Islámico pero a nadie se le escapa que la prioridad de Asad ya no es el IS sino evitar que caigan las últimas plazas en la provincia de Idlib. Aún más es la propia provincia de Latakia amenazada directamente. Por lo tanto el primer perjudicado son los aliados de Turquía. De hecho, con estos movimientos se desmorona la posibilidad de que Turquía intervenga, como pretendía, directamente en Siria. Hace sólo unos meses Ankara tiraba la posibilidad de crear una "zona de seguridad".