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La clave

El acicate de la muerte

Bernat Gasulla

La columna central de la página web de EL PERIÓDICO no tenía esta mañana desperdicio. La muerte de Wes Craven, el papá de Freddy Krueger; el fallecimiento de un bañista en Tarragona; la detención de un hombre que dejó morir de hambre a su madre; la muerte de una mujer en un accidente de tráfico, y el óbito de Wayne W. Dyer, el escritor de una cosa titulada Tus zonas erróneas. Muerte de arriba abajo. Es lo que tiene la vida; que al final se acaba. Otra cosa es que ese final sea mediático, espectacular, trágico, agitador de conciencias, inesperado o, simplemente, triste.

Hace una semana, coincidieron dos hechos luctuosos que mucho dicen sobre cómo los medios abordamos la muerte. Vester Flanagan, exreportero de una tele americana resentido por su despido y la discriminación que dijo haber sufrido, acribilló a la periodista Alison Parker y al cámara Adam Ward. Poco después, tuvimos noticia del fallecimiento de decenas de personas en un camión patera en Austria. Luego supimos que había 71 cadáveres de refugiados, 4 de ellos de niños. Sobre el primer suceso se obtuvo información de todas las circunstancias, vídeos incluidos. Sobre el segundo tardamos en conocer detalles. ¿Acaso era demasiado horrible?

Buques hundidos

Como horribles son muchas imágenes que llegan a las redacciones. Las más duras difícilmente salen a la luz. Hemos visto estos días cómo familias enteras, casi siempre con niños a cuestas, han cruzado mares, fronteras y alambradas. Son los mismos niños que sufrían los bombardeos en Siria o iban en las bodegas de los buques hundidos estos días frente a las costas de Libia. Y, créanme, hemos visto esas fotos. Hemos visto la muerte en la guerra, surcando el Mediterráneo o hacinada en un camión.

Días antes del macabro hallazgo del camión de Austria, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, había descartado una cumbre extraordinaria para abordar la crisis de los refugiados. Tras conocerse las muertes, los líderes europeos han decidido reunirse «con urgencia». Lo harán dentro de dos semanas. La muerte ha acabado siendo un acicate.

Temas: Refugiados

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