08 ago 2020

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Rajoy apura su TFG

Joan Guirado

La vuelta al cole se presenta complicada para el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Este otoño se verá con qué papel pasa a la historia, con dos fechas marcadas en rojo en el calendario: el 27 de septiembre y, presumiblemente, el segundo domingo del mes de diciembre. Las urnas, tanto en Catalunya como en España, no sólo medirán esta vez su capacidad de gestión, sino que tendrán muy en cuenta, también, la voluntad de muchos ciudadanos de cambiar de época. De hacer borrón y cuenta nueva.

Cataluña, el principal quebradero de cabeza del líder del ejecutivo en los últimos años, será su primer obstáculo a superar. En esta ocasión ya no vale su táctica -muy gallega- de dejar pasar el tiempo y que, con ello, las cosas se diluyan o solucionen solas. El pueblo catalán ha puesto la directa, y si Rajoy y sus colaboradores no encuentran la grieta donde poder colar el Constitucional, el resultado que pueda salir de las urnas en Catalunya el 27S puede ser muy claro. También a nivel internacional, donde se ha centrado su labor para oxigenar el proceso catalán. De poco le servirá decir a sus colegas internacionales, como ha hecho en las últimas horas en Uruguay, que esto es cosa de unos pocos si Junts pel Sí saca la mayoría. Pero el 27S, Rajoy se juega más. Su autoridad al frente del PP, después de los batacazos en Andalucía, Castila La Mancha o Extremadura, está en manos de Xavier Garcia Albiol, su elegido para reflotar un PP catalán en horas bajas.

El segundo obstáculo que Rajoy deberá superar es el de las elecciones generales. Aunque las encuestas le dan la victoria, se queda sin la amplia mayoría que le ha permitido campar a sus anchas en los últimos cuatro años. Y, si quiere volver a gobernar con comodidad, se verá obligado a pactar. Falta por ver cuáles son las condiciones que le pone Albert Rivera para sellar su matrimonio forzoso, o si Rajoy opta por lo tradicional y decide continuar dando cancha al bipartidismo aliándose con Pedro Sánchez. Y también habrá que ver quédicen sus barones de todo esto. Aquí Mariano Rajoy se juega mucho.

A lo largo de este verano al presidente lo hemos visto poco. Algún chapuzón en el río, la recepción con el rey en Marivent, una visita al balneario de Mondariz escapándose de la realidad, una contra programación a la comparecencia de Fernández Díaz y poco más. Rajoy ha cedido el protagonismo, quitándose así de encima cualquier responsabilidad, a sus colaboradores más próximos. Montorocon los presupuestos, Catalá con la reforma constitucional y Soraya con el proceso, han sido los encargados de retransmitir el mensaje de Rajoy. Pero también Fernández Díaz con Rato y Soria con sus vacaciones en Punta Cana le han dado el verano.

Las próximas semanas tendrá que hablar sí o sí. Amagarse y dejar que el tiempo pase ya no le sirve de nada. La descripción en las enciclopedias de su paso por la presidencia del Gobierno depende de un otoño que, todo apunta, será más caluroso que el verano que ahora acaba y que Rajoy ha aprovechado para hibernar.