La rueda

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Tiempos y política siempre fueron descoordinados, máxima que se ha mantenido a lo largo de estos años de democracia y especialmente en Catalunya. En estas elecciones hay una parte de los políticos que están en el túnel del tiempo, pero no para proyectarse en el futuro, sino para volver al pasado. Una vuelta a los nacionalismos en los que argumentos como los del señor Junqueras, que habla de diferencia genética entre personas según su lugar de nacimiento, generaron aberrantes resultados. El clasismo etnicista de la señora Carulla, candidata de Junts pel Sí, argumentando que las miles de personas llegadas a Catalunya desde otras partes de España fueron enviadas por Franco para diluir a los catalanes. Vamos, que los padres y abuelos de muchos catalanes no vinieron para buscar un mejor futuro para sus familias y contribuyeron con su esfuerzo a la riqueza cultural y la prosperidad económica de la Catalunya que conocemos hoy. Donde el señor Gordó, desbordantemente pseudoimperalista, reparte carnets de nacionalidad a los ciudadanos de la Comunidad Valenciana, Baleares, parte de Aragón y sur de Francia en virtud de unos Països Catalans del medievo, que nunca existieron. ¿Ven como política y tiempo van agudamente descoordinados, en especial con los nacionalistas, versión independe de raza o de nuevo cuño?

Hace casi dos años que compartimos reflexiones en esta columna de la que hoy me despido. Quiero dar mis más sinceros agradecimientos, tanto a ustedes como al PERIÓDICO DE CATALUNYA. Seguramente nos iremos viendo entre las líneas de este diario pero en mi nueva condición de miembro de la candidatura del PPC para las elecciones del 27-S. En estos tiempos en que lo que se plantea es separarnos del resto de España siento que debo adquirir una posición más comprometida y lo hago desde el proyecto que, en mi opinión, mejor garantiza que un juntos y mejor es posible.