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La clave

¿Policial o social?

Bernat Gasulla

Permítanme que salga al paso del clásico que dijo aquello de «entre diferentes opciones, la más sencilla suele ser la correcta», o algo así. Hoy toca romper una lanza por las soluciones complejas, porque, nos guste o no, la realidad lo es cada vez más. Y no se trata de la naturaleza de la candidatura de Junts pel Sí, se trata del abordaje de los conflictos con los que los ciudadanos nos topamos en la calle.

En pleno lío político-mediático generado tras la muerte de un vendedor del top manta en Salou, han chocado dos estrategias -y, si me apuran, dos maneras de entender la vida- para abordar conflictos: el llamado «enfoque social», cuya abanderada es la alcaldesa Ada Colau, y el  de la mano dura policial, reivindicado por miembros de la Guardia Urbana de Barcelona y algunas entidades económicas. Se trata de una versión un pelín más sofisticada del enfrentamiento entre el llamado buenismo y los que abogan por aplicar, sin más, todo el peso de la ley contra unos infractores. Ojalá todo fuera tan sencillo. Ambos extremos, por simples e incompletos, son ineficaces si no se aplican de manera coordinada. Pero, claro, eso es lo realmente complicado.

Fronteras artificiales

Dejemos el top manta y, salvando las dramáticas distancias, pensemos por un momento en una lacra que está marcando el verano: la violencia machista. ¿Hay quien defienda a estas alturas que solo reforzando la actuación policial cabe tener la esperanza de que se acabará la tragedia? Aquí existe un consenso, aunque es obvio que perduran fallos de coordinación entre los servicios sociales, las fuerzas policiales y la justicia, especialmente en la prevención de las agresiones.

Los diarios estamos descubriendo a marchas forzadas que las fronteras artificiales con las que habíamos estructurado nuestros medios han quedado desbordadas por la tozuda realidad. Cualquier hecho esconde una dimensión política, económica, social, de seguridad y, casi siempre, se debe analizar desde una perspectiva global. Y en esto el top manta es un ejemplo palmario. La Administración se debe adaptar a esta realidad compleja. Y, ay, va a resultar muy difícil.

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