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En una semana, dos asesinadas y demasiados cómplices

Lourdes Muñoz Santamaria

En nuestra Sociedad existen demasiados cómplices de cada mujer asesinada por su pareja o expareja.

Cómplices indirectos son los que fomentan o contribuyen a que las mujeres no sean consideradas como iguales en la sociedad.

Cómplices directos son los que silencian, maquillan o minimizan un crimen por violencia género. Los directos son muy evidentes cada vez que asesinan a una mujer. Por esta razón, mujeres y hombres defensores de los derechos de las mujeres nos sublevamos, especialmente en las redes sociales, cada vez que asesinan a una mujer y de nuevo se repiten estas actitudes. Con etiquetas cómo#NiUnaMujerMenos, #machismomata #niunamas #ocupemoslared, las personas feministas no callamos, pretendemos que no se silencie la N mujer muerta en nuestro país

Son cómplices los medios de comunicación que titulan “ha muerto una mujer” en vez de “han asesinado”. De esta forma están invisibilizando que se trata de violencia machista. Así han titulado hoy importantes medios y agencias, en el que ha sido el segundo asesinato en menos de una semana. Nos cuesta demasiado encontrar algún titular similar a “dos mujeres asesinadas en menos de una semana ..” o que opte por poner el acento en la lacra social que supone esta violència, que no se mantenga imparcial y que se posicione en contra de la violencia hacia las mujeres.

Son cómplices los gobiernos que callan y no hacen de la violencia de género una prioridad de estado. Los gobiernos deben responder con contundencia, dar un mensaje nítido a la sociedad, pronunciandose contra la violencia de género y sin embargo no encontramos esta respuesta rápida, contundente y a la altura del problema. Si miramos al gobierno del estado, ni un tuit de condena ni del ministro de sanidad, servicios sociales e igualdad, ni del de interior, ya no digo de Rajoy, que en toda la legislatura ni ha nombrado la violencia de género, y en Catalunya dos mujeres asesinadas bien requeriría alguna palabra de nuestro president.

Pero, lo más relevante es la parálisis que han sufrido las políticas públicas de lucha contra la violencia de género. No sólo la violencia de género ha desaparecido de la agenda pública de los gobiernos como una prioridad, sino que se han paralizado los planes para construir un estado que prevenga tanto la violencia, como que proteja y atienda a sus víctimas. El gobierno del PP ha recortado de forma recurrente el presupuesto destinado a abordar la violencia de género, que no ha permitido seguir desplegando la ley integral. Un ejemplo son los últimos presupuestos presentados, que destinan un 17% menos de lo presupuestado por el anterior ejecutivo socialista, en 2011, cuando se alcanzaron los 30 millones.

El único origen de la violencia machista o de género es la discriminación social, que otorga un papel de inferioridad a las mujeres. Por eso se denomina violencia de género a todo acto de violencia que se ejerce contra las mujeres por el simple hecho de serlo, por el hecho de ser mujer en la sociedad que discrimina a las mujeres, que les otorga un papel social de subordinación.

Es este machismo, actualmente postmachimo - o machismo de baja intensidad - el que atribuye un papel social y en las relaciones personales no igualitario entre hombres y mujeres. Tiene como consecuencia relaciones no igualitarias de pareja entre hombres y mujeres.

Los y las cómplices sociales de la violencia de género son muy importantes, porque ésta es una violencia de origen social basada en el papel que se nos da a hombres y mujeres. Los cómplices sociales son aquellos y aquellas que invisibilizan, silencian, no condenan, no actúan, toleran, incitan ... dependiendo del grado de implicación.

Estamos hablando de una lacra social de tamaño considerable tal como vemos en los siguientes datos: la policía nacional sigue o protege a 51.143 mujeres víctimas, 25.150 denuncias registradas en el primer trimestre 2015,56 mujeres asesinadas en lo que va de año del Estado Español... ¿Existe la movilización social y gubernamental proporcionada?

Las mujeres tenemos derecho a ser ciudadanas de primera, o sea, tenemos el mismo derecho a disfrutar de la igualdad y la libertad que la otra mitad de la población. El estado de derecho debe proteger de forma eficaz a las mujeres para asegurar su integridad. Como dicen algunas activistas en las redes: “Disculpen las molestias, nos están asesinando”. Con esa idea se aprobaron las leyes contra la violencia machista, tanto catalana como española, y reclamamos su aplicación como prioridad porque la vida de las ciudadanas debe ser prioritaria. La vida en libertad y libre de violencia de las mujeres, merece un pacto de estado ya.

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