La rueda

De profesión, político

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Más allá de consideraciones técnicas, políticas y periodísticas, el acierto de la lista unitaria encabezada por Raül Romeva radica en la capacidad que está demostrando que generar ilusión entre el electorado independentista. Un factor clave para aspirar a unos resultados que deberán ser abrumadoramente incuestionables para poder asegurar el cambio que se propugna. Otro acierto de la lista, como no, es la presencia de políticos. Por más que la idea de la lista sin políticos profesionales pudiera parecer, de entrada, una buena alternativa al referéndum que no nos dejan celebrar, vivimos un momento histórico en el que, como país, tenemos un compromiso inequívoco con la política y eso no se puede hacer dando la espalda a los políticos.

Ciertamente nuestro sistema democrático necesita una reforma profunda, no hay duda de que la sociedad civil debe asumir cada vez mayor protagonismo y es innegable que estamos cansados de la forma en que el partidismo ha pervertido la política, pero a pesar de todo no podemos ignorar que la nuestra es una democracia representativa, que funciona a través de la delegación de responsabilidades y que se sustenta en la credibilidad que unas personas se ganan en el ejercicio de esta representación. Esto quiere decir que los políticos, los buenos políticos, los que saben defender y representar adecuadamente los intereses de un colectivo determinado, son, no solo un patrimonio valioso, sino también una referencia imprescindible. Así pues, de la misma manera que celebro la presencia de Mas Junqueras en la lista unitaria, lamento la anunciada ausencia de Fernàndez Arrufat y Vallet al frente de la de la CUP. Tres parlamentarios que, aunque estén en un grupo que abomina del profesionalismo en la política, han demostrado, por su integridad y coherencia, ser tres de los mejores profesionales y los mejor valorados de la presente legislatura.