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La clave

De izquierda a derecha, Agustí Benedito, Josep Maria Bartomeu, Jordi Sánchez (Assemblea Nacional Catalana), Xavier Vinyals (Plataforma Proseleccions Esportives Catalanes), Muriel Casals (Òmnium Cultural), Gerard Esteva (Unió de Federacions Esportives de Catalunya), Joan Laporta y Toni Freixa.

FERRAN NADEU

Una foto que compromete al Barça

Enric Hernàndez

Los cuatro candidatos a la presidencia del FC Barcelona se han fotografiado y firmado con las entidades soberanistas un documento, titulado 'Compromís de país', que en efecto compromete a la institución deportiva en su conjunto. Porque, junto a la promoción exterior del deporte, la lengua y la cultura catalanas, los aspirantes reclaman reconocimiento internacional para las selecciones catalanas y prometen «adherir al club a la hoja de ruta de las entidades del 27-S», que dibuja un trayecto vertiginoso hacia la independencia de Catalunya.

A título particular, todo el mundo tiene derecho a tomar partido a favor o en contra del proceso soberanista catalán. Entre el 'establishment' catalán, ni todos los que simpatizan con la causa independentista lo expresan en público, ni cuantos en privado abominan de la misma alzan la voz para manifestar su rechazo. No es que sean neutrales o indiferentes; es que las empresas que dirigen tienen accionistas, proveedores y clientes dentro y fuera de Catalunya. Más que por miedo, callan para que el debate político no contamine a la corporación que administran ni perjudique sus negocios.

'Més que un club'

Con 180.000 socios, miles de peñas y millones de aficionados, el Barça es la institución catalana con mayor proyección en el conjunto de España y en todo el planeta. Si durante el franquismo se convirtió en 'més que un club' porque encarnaba los atributos catalanes que la dictadura reprimía, su internacionalización ha convertido al Barça es un referente para muchos aficionados que ni viven en Catalunya, ni hablan catalán, ni comparten, lógicamente, las aspiraciones nacionales de una parte de la sociedad catalana.

Por esa razón, y sea cual sea la ideología de los cuatro presidenciables, vincular al Barça al proyecto independentista es un resbalón solo explicable por el temor a perder un puñado de votos en las elecciones de este sábado. Hubiera sido más respetuoso con la culerada, tan plural y diversa como la sociedad catalana, posponer la adhesión al documento hasta después de las elecciones y someterla a votación entre los socios. Ellos también tienen derecho a decidr.

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