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Llega una carta con la información de las elecciones del FC Barcelona de este sábado 18 de julio, lo hace con un tríptico donde aparece un individuo votando con la camiseta del equipo con las franjas en horizontal, Qatar en el pecho y Beko en la manga izquierda. Unicef no aparece. El eslogan “Ahora te toca a ti. Vota!” recuerda qué está en juego este fin de semana, de donde veníamos y donde podemos acabar yendo.

Preguntaba un usuario de Twitter: “Qatar también patrocina las elecciones del Barça?”. Visto el tríptico, quien diría que no? El club ha pasado de hacer bandera de los valores a tener un país que patrocina la esclavitud, se lo relaciona con la financiación del terrorismo de Estado Islámico y la corrupción para organizar el mundial 2022 a su camiseta y a su estadio junto al lema “més que un club”, una idea que a medida que pasan los años se ha ido disolviendo al mismo ritmo que los juicios ocupaban los espacios de las páginas de información deportiva. El Barça, a pesar de ganar, ya no desprende aquel valor único. Ahora es un club más camino de ser una empresa.

¿Hace falta Qatar para seguir siendo competitivos?

La respuesta de la actual directiva, ahora liderada por el candidato Bartomeu, siempre se ha regido a un estricto sentido económico: “sin este patrocinio, el Barça no puede competir con los otros grandes clubes del mundo”. Reafirmar una idea, una vez tras otra, obviando que la época dorada de este club se escribió con Unicef al pecho y la Masía ofreciendo la mejor de sus hornadas.

El año 2012, con el recuerdo del sextete y meses después de ganar la Copa de Europa, Sandro Rosell expone la necesidad de hacer un salto adelante en el ámbito económico; hace falta un patrocinador. Qatar Foundation aparece en escena, y lo hace como ahora: “es la única gran oferta”. No deja de ser curioso que siempre sea “la única”. 30 millones por temporada para patrocinar la camiseta oficial y la de entrenamiento. El mejor equipo del momento tiene una oferta muy buena, pero no mejor que la del Manchester United, quien percibía 34 millones anuales a pesar de ganar su última copa de Europa en el año 2008. El campeón de la Premier League de la temporada 2012/13 recibiría más que el campeón de Europa y que pocos meses después sería el campeón del mundo contra Santos de Neymar.

O no saben negociar, o hay algo que no nos han explicado. Este año, con tres títulos en la vitrina y con los tres delanteros que controlan el mercado sudamericano, Messi-Neymar-Suárez, el candidato Bartomeu expone que hay que alargar el contrato con Qatar hasta el 2019 porque “es la mejor oferta”. Lo dice, con los rumores cada vez más intensos de la opción que el futuro estadio del club lleve el nombre del patrocinador: "Poner nombre al estadio nos daría el doble que el apellido". ManU, por su parte, como equipo que no ha participado en la Champions League de esta temporada, ha ingresado 56,5 millones del patrocinio de Chevrolet.

Cuando Messi dijo que el Barça no es una empresa

La legislatura de Rosell y Bartomeu se ha caracterizado por su obsesión económica, transformar el club en una empresa con la cual maximizar los ingresos y presentar una gestión económica que, a la vez, rompía con la tónica de los últimos siete años en que la marca Barça fue reconocida en todo el mundo por su fútbol, sus estrellas y el impacto mundial de lucir un solo patrocinador, Unicef, que, en lugar de pagar recibía el 0,7% del presupuesto general del club para combatir la pobreza infantil. La marca Barça vendía, no estaba en venta.

En esta línea, el 20 de diciembre del 2013, Leo Messi, coincidía con esta idea. El argentino respondía a Xavier Faus, vicesecretario económico de Bartomeu, que el directivo era “una persona que no sabe nada de fútbol y que quiere manejar el Barça cómo si fuera una empresa, y no lo es. Es uno de los equipos más grandes del mundo y merece ser representado por los mejores dirigentes”.

Hoy tenemos un club que ha vendido el diseño de su camiseta, no se preocupa por la tradición del club y es capaz de todo para aumentar los ingresos. Un club más dentro del fútbol moderno.

Una campaña con amnesia

La estrategia del equipo de campaña de Josep Maria Bartomeu es la misma que la de Xavier Trias en las pasadas elecciones municipales: intervenir poco para no restar. El delfín de Rosell no participa en los debates, no da explicaciones, promete fichajes a pesar de la sanción de la FIFA y se suma a propuestas para promocionar las secciones amateurs del club cuando su equipo directivo, el 13 de junio del 2011 por boca del portavoz, y ahora candidato, Toni Freixa, anunció el recorte y desaparición de secciones como las de hockey sobre hielo, hockey sobre hierba, béisbol, patinaje, atletismo, rugby y baloncesto en silla de ruedas. Tenían un coste muy elevado? Todas juntas tenían un gasto de 2,2 millones de euros, el que es el 0,5% del presupuesto global del Barça.

Sobre la mesa, para muchos socios, hay el triplete. “Votaré Bartomeu porque ha ganado el triplete”. Las copas cubren una gestión de empresa que ha empequeñecido el club. Se olvidan elementos importantes que parece mentira que se tengan que recordar. La anestesia del triplete tapa, por ejemplo, que la ong israelí Shurat Hadin ha pedido al club que suspenda el patrocinio con Qatar, puesto que ayuda a “obtener legitimidad internacional” a un país que “apoya a grupos terroristas”. Argumentan que se sabe que Qatar ha dado su apoyo político, y financiación en algunos casos, a grupos como el Estado Islámico, Al-Qaida y Hamàs, “no se tiene que esperar que mueran ciudadanos españoles para descubrirlo".

Estas elecciones se plantean sobre la tesitura de “Laporta, el hombre show” o “Bartomeu, el hombre del triplete”. Estamos ante la elección de un modelo de club. ¿Qué tipo de directiva ha dirigido el Barcelona cuando la candidatura semicontinuista de Freixa afirma que el Espai Barça “se tiene que gestionar con transparencia y profesionalidad del máximo nivel”?

¿Qué modelo de club quiere ser el Barça?

La tradición del club claudica ante el diseño de las rayas horizontales, el caso Neymar, querellas contra Rosell y Bartomeu por corrupción y estafa, el oscurantismo del contrato con Qatar Foundation, Qatar Airways y el Espai Barça... Este sábado el socio no vota un presidente, vota un modelo con el recuerdo de estos últimos años en qué aquello que maravilló el mundo se ha ido a apagando.

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¿Queremos un club independiente o ligado en Qatar? ¿Una camiseta que luzca orgullosa una causa o que esté al servicio del mercado? ¿Un modelo que apueste por la excelencia deportiva o por la excelencia económica de una empresa? Un equipo hecho con la cantera o la cartera? Un club con secciones o sin? En resumen, queremos ser más que un club o un club más? Yo lo tengo claro, ser más que un club.

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