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Análisis

El tenis anda descabezado

Jaume Pujol-Galceran

Anda revuelto el tenis español como nunca antes se había visto, y no es demasiado normal en un deporte en el que se pide el silencio en la pista. A un lado de la red está un doble correoso y duro formado por el presidente de la federación española, José Luis Escañuela, y la capitana de Copa Davis, Gala León. Dos personajes preparados para jugar cinco sets y defender cada punto al límite.

Sentado como juez de silla del partido está Miguel Cardenal, secretario de Estado para el Deporte, que desde su puesto ya ha amonestado en varias ocasiones a Escañuela y que acaba de señalarle un 'warning' de inhabilitación temporal por no tener claros los libros de cuentas de la federación. Un castigo que Escañuela ha encajado sin pestañear y que lo ha lanzado a un juego más agresivo con la ayuda de su compañera e icono del tenis, aunque no en España, Gala León, que empezó voleando con bolas machistas y que ahora ha cambiado de táctica para señalar a los tenistas como "peseteros". Cardenal tuvo la oportunidad de acabar con ese partido hace meses, antes de comenzar, si no hubiese mirado hacia otro lado cuando tenía sobre la mesa del CSD denuncias de cinco territoriales que probaban que Escañuela había hecho trampas en la elecciones a la presidencia. Entonces el presidente era amigo e incluso Cardenal lo señalaban como un ejemplo de directivo.

Al otro lado de la red deberían estar para jugar el partido los tenistas aunque, de momento, se han limitado a pelotear, con críticas a Escañuela y Gala León --como Nadal y otros en Roland Garros-- y ahora con tuits desde las redes sociales, como han hecho Feliciano LópezRobredoGranollers o Andújar. Fuegos de artificio contra una pareja que no son los Bryan pero que empieza a estar bregada en muchas batallas.

La afición asiste pasmada al espectáculo, pero espera que los tenistas entren de verdad en juego, como ha hecho Carolina Marín, número 1 mundial de bádminton, que ha pedido la dimisión de su presidente David Cabello por ningunear a su técnico y la falta de recursos.

Años atrás, los tenistas hicieron un manifiesto público para echar de la federación al anterior presidente, Pedro Muñoz, que los había insultado a través de sms por falta de compromiso con España.

Ahora saben que una protesta similar sería el mejor golpe ganador ante Escañuela, a las puertas de la eliminatoria que España debe jugar dentro de 20 días contra Rusia en Vladivostok, para la que aún no hay equipo. Pero también son conscientes de que esa opción obliga al compromiso de desplazarse 12.500 kilómetros a jugar la Davis. No se entendería de otra forma su rebelión. Y ese sacrificio no está claro que quieran hacerlo los tenistas. La pelota está en su pista y solo falta saber si la devuelven o Escañuela y León ganan por WO (incomparecencia). De momento, quien seguro pierde es el tenis español, que anda descabezado.

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