27-S: sin Unió... y sin Convergència

Se lee en minutos

Artur Mas arranca este sábado su campaña electoral del 27-SLa noticia de la semana es que la hará sin la Unió de Duran Lleida. La novedad del día es que anunciará que también la hará sin Convergència Democràtica de Catalunya, el partido del evasor Jordi Pujol para gobernar la Catalunya autónoma y transformar la España constitucional. El movimiento que empieza en Molins de Rei -enclave soberanista en el Baix Llobregat- culmina un proceso que se inició en las elecciones del 2012. Entonces Mas pidió una mayoría excepcional para ejercer el derecho a decidir. Los electores dieron la minoría de control a la Esquerra de JunquerasMas lleva meses de ventaja poniendo piezas para levantar el edificio que dibujará en este discurso: los intentos de hacer una consulta pactada, la epopeya del 9-N, la oferta de la lista conjunta a ERC y el portazo de Duran. Con este bagaje, Mas pretende construir su perfil para el 27-S: independentista de corbata, capaz de transgredir el marco legal sin acabar en la cárcel, abierto a gente soberanista de todas las ideologías y liberado de los lobis y de las componendas. Quienes acepten este ideario y tengan claro que el objetivo del 27-S es que el mundo entienda que hay una mayoría independentista en Catalunya han de sumarse a su proyecto: como voluntarios, como candidatos o como votantes. De abajo arriba.

Noticias relacionadas

Un mundo sin partidos

Esta estrategia -que algunos han malinterpretado como una táctica- responde al análisis siguiente: en el 2012, muchos votantes independentistas no apoyaron a Mas porque era CiU, la marca de Pujol y de Duran. Se trata de frenar la sangría que en las siguientes encuestas y elecciones siguió alimentando a ERC. Todo está pensado para ese grupo. Y encima, ahora, los estrategas de CDC ya sueñan con un duelo con alguna homóloga de Colau. Sería la campaña perfecta: independencia dentro del sistema o proceso constituyente con matriz en la izquierda alternativa. ¿A quién votarán los moderados? Mas puede no llegar a ninguna parte, pero sabe adónde va. A ese mundo que el profesor Toni Aira ha descrito científicamente en el libro El último partido. Imprescindible.