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pantallas

Excelente compañera

Mikel Lejarza

En estos tiempos de cambios continuos, donde cada día se presentan cientos de novedades tecnológicas y se discuten un número ingente de teorías que explican nuestro futuro con certezas admirables, que luego rara vez se cumplen, hay un medio que parece estar al margen de tanta tormenta: la radio, quizás el más solido en los años que más han visto decrecer la inversión publicitaria. Sus detractores dirán que es un negocio pequeño, con programaciones que, aunque se presentan cada temporada como renovadas, en realidad llevan décadas repitiendo las mismas fórmulas. Por el contrario, sus seguidores ensalzarán la frescura de sus tertulias, el humor de su entretenimiento y la pluralidad de su oferta como la base que explica que la radio siga bien y sus cifras fundamentales se mantengan. En el 2009, la radio significaba solo el 5,6% de la inversión publicitaria en Europa, muy poco frente al 36,7% que aquel año ingresó la prensa; pero tan sólo cuatro años después la cuota de la radio es del 5,2%, prácticamente la misma, mientras que la prensa escrita ha descendido al 19,5%. Pequeños antes y ahora, pero estables. Un éxito así es posible porque la radio se adapta bien a las nuevas audiencias y a su diversidad . Un ejemplo es la proliferación de los podcasts. Son más baratos y más flexibles a la hora de crear programas, reducen las barreras y dificultades para entrar en las emisoras para los nuevos creadores de contenidos, y gracias a ellos aumenta la pluralidad de voces y temáticas. Un reciente informe de la Universidad de Columbia concluía que con el dinero que hace falta para crear un programa de radio de una hora, es posible hacer hasta seis podcasts, lo que no solo abarata el producto, sino que permite una difusión mayor. La clave es que la radio, con sus shows matinales y los podcasts, está ganando la audiencia de la generación de los millennials, que es el mejor medio de lograr nuevos oyentes para el futuro. Los jóvenes buscan contenidos diversos, porque ellos lo son,  y los podcasts son el nuevo camino para diversificar la radio, tanto en oferta como en usuarios. Los ejemplos son numerosos y abarcan todo tipo de temáticas . Invisibilia es un programa de información científica sobre las fuerzas que guían el comportamiento humano producido por la radio pública de EEUU y ha sido descargado 33 millones de veces los dos últimos meses. Radiotopia, de Public Radio Exchange, es una red de 11 podcasts que se descargan un total de siete millones de veces al mes. Con esta nueva manera de hacer, la radio está consiguiendo situarse allá donde están las nuevas generaciones, y además lo logra con excelentes ejemplos de periodismo y un inmejorable perfil comercial entre sus seguidores. Los oyentes de podcasts son en todo el mundo más propensos a pertenecer a las clases sociales más adineradas, formadas y jóvenes, lo que convierte a los podcasts en productos con un altísimo valor comercial para los anunciantes. La radio se hace con palabras y música, lo que exige talento y sensibilidad. Ahora gracias a los podcasts se han adaptado muy inteligentemente al presente. Por eso la radio sigue siendo una excelente compañera para viajar por la vida.