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Editorial

El TTIP encalla en la Eurocámara

Lo que de verdad se está poniendo sobre la mesa es la creación de unas nuevas reglas de la economía mundial

El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) que están negociando la Unión Europea y EEUU había desatado hasta ahora el activismo de las grandes multinacionales para defenderlo y el de la izquierda y grupos sociales y alternativos para oponerse. Pero ayer la batalla llegó al Parlamento Europeo y allí, para evitar cadáveres políticos, hubo un repliegue táctico en el que los socialdemócratas resultaron muy tocados. No se trataba de votar el TTIP. Se trataba de que la Eurocámara diera con su voto el mandato a la Comisión Europea para la negociación del tratado.

Los trabajos de la comisión negociadora entre la UE y EEUU no superaron el escollo que suponen los tribunales de arbitraje llamados de solución de controversias inversor-Estado (ISDS, acrónimo en inglés). Y no lo superaron porque estos tribunales que son privados pretenden suplantar a la justicia de los estados de modo que las multinacionales y las grandes corporaciones puedan exigir compensaciones millonarias como indemnización si consideran que las legislaciones nacionales o las políticas adoptadas en los diferentes países les perjudican. Las posiciones en la comisión de comercio internacional eran claras. La derecha, a favor; la izquierda, en contra. Entre unos y otros, el grupo socialdemócrata ha hecho piruetas para esconder la división interna que ha generado la cuestión. Al final, ante la presentación en el pleno del Parlamento de más de 200 enmiendas (de las que 89 debían ser votadas nominalmente), el presidente Martin Schulz aplazó la votación y devolvió las enmiendas a la comisión.

La paradoja de esta situación es que los negociadores pueden seguir dibujando el tratado ya que no necesita el mandato del Parlamento porque su voto no es vinculante. Sin embargo, es importante que la Cámara pueda presentar una postura común y emitir recomendaciones. El debate sobre el TTIP no se limita solo a la muy polémica cuestión de los tribunales de arbitraje. Lo que de verdad se está poniendo sobre la mesa considerando el enorme peso de las relaciones entre las dos potencias comerciales mundiales es la creación de unas nuevas reglas de la economía mundial con la mirada puesta en el gigante asiático. Y estas nuevas reglas deben ser justas y equitativas, algo que de momento está por ver.