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Sinatra y Björk, iconos

Jordi Puntí

A fines de año (el 12 de diciembre) se cumple un siglo del nacimiento de Frank Sinatra y, para celebrarlo, la NYPL for the Performing Arts, de Nueva York, le ha dedicado una exposición. Hasta el cuatro de septiembre sus devotos -entre los que me cuento- hallarán una escenografía clásica y amable como una canción de Cole Porter: la dosis justa de nostalgia, sentimentalismo y picardía. La exposición recuerda sus primeros pasos como músico en Hoboken, sus primeras grabaciones, los discos que le hicieron rico y famoso. Pueden verse sus objetos personales, como el Oscar que ganó por su papel en De aquí a la eternidad, su equipaje para jugar a golf, las botellas de whisky Jack Daniels que tenía en el escenario o los cuadros que pintaba, perfectamente olvidables. También aparecen sus amigos, hijos, mujeres y representantes, pero la principal protagonista, claro, es su música, incluso diría que su voz, La Voz. Una jukebox te permite escuchar canciones. Te puedes meter en una cabina y cantar a solas New York, New York, como en un karaoke. Una pantalla de video ofrece una actuación que hizo junto a Ella Fitzgerald.

La exposición se titula Un icono americano y, ciertamente, Frank Sinatra lo es. Pero ¿qué significa hoy en día ser un icono? Su biografía y su música forman parte del imaginario colectivo de la gente. Él contó que Nueva York es la ciudad que nunca duerme. Él dignificó Las Vegas actuando en el Sands. Él se caso con Ava Gardner y luego todos lloraron por la ruptura en ese disco tan melancólico, In the wee small hours. Él es el tipo simpático con conexiones con la mafia.

Sinatra es un icono de los de antes. Entretanto, en el MOMA, con más ruido y colas en la calle, se celebra una exposición sobre Björk, que nació en 1965 y pronto cumplirá los 50 años. Björk es quizás el primer icono global. En su exposición también se escucha su música, pero siempre junto a otras formas de arte: una instalación realizada para la ocasión, una interpretación de su obra musical hecha por el escritor Sjón, los videos de sus canciones y los vestido icónicos que lleva en ellos. La exposición no tiene título. Es su nombre, el título, Björk.